El Ciclo Auditorio del Bilbaína Jazz Club sigue su imparable andadura en esta nueva temporada con cambio de día, hora y lugar que, personalmente, ha hecho que me pierda muchas de sus propuestas. Y ahora que he podido ir a dos seguidas tengo unas letras pendientes sobre ambas. Primero asistí al concierto del Trio ATM para, la semana siguiente, encontrarme con el Félix Rossy Quintet al que se unió sorpresivamente el saxo de Enrique Oliver.

El jueves 24 de marzo Carlos Sarduy, Michael Olivera y Yarel Hernández, el Trio ATM demostraron que la cantera cubana de músicos de jazz es inagotable. Haciendo hincapié en la cadencia bop, insuflaron ritmos calientes a su propuesta, plena de improvisaciones de todos ellos y ninguna cansina, por cierto. Sarduy ejerció el liderazgo amarrado a sus teclados (órgano y piano de cola) y a la trompeta (en muchos solos los tocaba a la vez). Presentando temas propios, por allí sonó jazz de vanguardia, sonidos calientes y algún acercamiento a propuestas más multitudinarias como una suerte de “Bésame mucho” que gustó al respetable. No pude ver mucho más ya que otros menesteres musicales me llamaban.

El siguiente jueves sí que pude disfrutar del concierto completo del Félix Rossy Quintet, convertido en sexteto gracias a la sorpresiva presencia de Enrique Oliver al saxo. Y es que participa en su último disco y quiso estar presente en la sesión. El concierto discurrió entre el clasicismo y el jazz contemporáneo con largos temas e improvisaciones en las que Félix Rossy a la trompeta demostró por qué es uno de los artistas más solicitados del momento. Enrique Oliver al saxo también aportó un toque más sedoso quizás pero no exento de calidad. Fue un show donde se dio cancha a los clásicos y se incursionó en la balada para coger fuelle pero que resultó de un gran lirismo.

Si el Bilbaína Jazz Club sigue por el mismo camino nos quedan más tardes de jazz del más alto nivel.


Texto y fotos por Lorenzo Pascual