La segunda edición del BIME se celebró el fin de semana pasado durante dos intensos días en los que la oferta musical fue muy variada e interesante. DeRuting estuvo allí para cubrir el evento y contaros cómo fue el festival, que coincidió con la celebración de la noche de Halloween.

Es difícil elegir qué conciertos ver cuanto el abanico de posibilidades es tan amplio y muchos artistas tocan al mismo tiempo, con lo que tuve que meditar sobre qué iba a ver.

Comenzamos la tarde de conciertos con The Barr Brothers, ya que hasta minutos antes estuvimos en las charlas del BIME Pro. Fue todo un shock llegar al “Escenario Teatro” y comprobar que, efectivamente, los conciertos que se celebrarían allí sería para verlos sentados. Lo primero que pensé fue que ahí mismo, sentada, iba a tener que ver el concierto de “Fuel Fandango”, algo injusto dado el espectáculo que ofrecen. Las últimas canciones que pudimos ver de esta banda de folk canadiense no hicieron más que empezar a calentar motores. Con sólo dos discos (el último recién estrenado), el concierto que nos ofrecieron los hermanos Barr y su banda fue una increíble apuesta de armonías que te sumergía en las más profundas raíces del folk americano.

Llegó la hora de volver a ver a Imelda May desde que la viéramos por última vez en el Azkena Rock Festival en 2010. Subieron al escenario caracterizados como personajes terroríficos, ella de una especie de Morticia, el resto de la banda ataviados con distintos disfraces como el batería que iba de fantasma que tuvo la cara cubierta durante todo el espectáculo, el guitarra como un monstruoso monje, el bajista como un personaje de “La Naranja Mecánica”… Comenzaron el concierto con la canción que da nombre a su nuevo disco, publicado este mismo año, “Tribal”. El nombre de la banda y del disco iluminaban el fondo del escenario. Sonaron muchos temas nuevos como “Wild Woman”, “It’s good to be alive”, “Gypsy in me”, “Round the Bend”, “Wicked Way” (en la que se pusieron muy tiernos e íntimos) o “Hellfire Club” y también hubo tiempo para alguno de sus éxitos de discos anteriores como “Big Bad Handsome Man”, “Johnny Got a Boom Boom”, “Road Runner”. Pura energía, una estupenda voz al frente que te envuelve y te enamora. Rockabilly del bueno, aunque un poco rara la impresión de ver aparecer a Imelda sin su look de pin-up característico.

Tras salir escopetados del concierto de los irlandeses hacia el “Escenario Teatro” (debería haber stands en los que regalaran Micralax) conseguimos sitio en primera fila para ver lo que para mí iba a ser el conciertazo del festival: Fuel Fandango, ese híbrido perfecto de rockelectroflamencopop cantado en inglés y castellano, lo mismo les da, con un look flamenco siglo XXI de lo más efectivo. Si no conociera cómo suenan y alguien quisiera explicarme en qué consiste Fuel Fandango les diría: “¿Flamenco? ¿Electrónica? ¿Floripondios y “quejíos”? No, gracias”. Pero hasta que no les escuchas (y no te digo nada si les ves en directo) no sabes lo GRANDE que es esta banda, a pesar de esas raíces que, por separado, puede que no te hagan tanta gracia. Ale, Nita y el resto del equipo salieron a un escenario atrezzado con flores para ofrecer un espectáculo intenso y arrancaron con “City”, el primer tema de su último disco “Trece Lunas”. Nita lucía los chapines rojos que seguro que Dorothy le había prestado. Tras estar comedidamente formales, esforzándonos por estar sentados y controlar nuestros impulsos de levantarnos y saltar a expensas de que los seguratas tiraran nuestros cuerpos a los cerdos, Nita nos dio el visto bueno en el segundo tema y nos animó a levantarnos para bailar y disfrutar con su música. La represión a la que el público estábamos sometidos se sintió en el escenario y querían hacernos partícipes de su fiesta. Con lo que acabamos bailando, cantando y saltando el resto del concierto. Impecable, por cierto. Hicieron un repaso de su discografía hasta el momento con temas como “Read my Lips”, “Shiny Soul”, “New Life”, “Nature” o “Monkey” y nos informaron de que muy pronto puede que haya un nuevo disco, ¡qué gran noticia! Se portaron, un gran concierto.

Hemos ido viajando por toda la geografía mundial y ahora le tocaba al sonido americano de Macy Gray. Como una diva del soul apareció en el escenario, secundada por su banda y engalanada con un vestido plateado, una boa de plumas azul y un pie de micro de lentejuelas plateadas que iba a juego con su vestido. Nos presentó gran parte de su último trabajo, “The Way” (2014) y nos brindaron sus temas más conocidos como “I try” o “Beauty in the World”, así como con un cover del “Creep” de Radiohead que todos cantamos al unísono, finalizando el concierto coreando “Everything’s gonna be alright” y haciéndose un selfie con su público, que colgó después en Twitter: https://twitter.com/MacyGraysLife/status/528325004132241408.

The Divine Comedy “teloneaban”, si se puede decir así puesto que a la vez actuaban “Basement Jaxx” en otro escenario diferente, a Placebo. Fuimos por curiosidad para descansar un poco las piernas en las gradas y ver qué se cocía por el “Escenario Teatro”. Y nos encontramos a Neil Hannon con barba y gafas de sol acompañado por su banda. Esta vez no pudo ocuparse de la guitarra ya que, según nos contó mientras fumaba y posteriormente documentaba con una radiografía que enseñó a la gente, se había roto el dedo. Se notó la ausencia de su instrumento, pero al público le importó poco y se conformó con creces con el espectáculo que ofreció el grupo, divertido y agradable.

Y, para finalizar la noche por todo lo alto, terminamos la jornada con el grupo londinense Placebo, al que no veíamos desde la última vez que tocaron en Bilbao en el BBK Live en 2009 y que iba a ser mi cuarta vez como espectadora de la banda. Como ya intuíamos visto lo que suelen tocar en sus directos, el concierto se basó en prácticamente todos los temas de su último disco de 2013 y en el de 2006 titulado “Meds”. Personalmente creo que Placebo perdió el “mojo” a partir del “Black Market Music”, salvando sólo algunos temas del “Sleeping with Ghosts”, “Meds” y “Battle for the sun”. Temas que, por cierto,  apenas sonaron. Salvo el recurrente “Every you and every me” y otros como “Special K”, “Song to say goobye” o “Bitter End”, el concierto no era apto para nostálgicos como yo. Me quedo con el bolo que dieron en 2001 en La Casilla y el amor que le tenía a Brian por aquel entonces. A pesar de todo sí hubo cosas que me hicieron disfrutar en ocasiones del concierto del viernes, como el divertido recuerdo del pasado, un flacucho y “modernito” Stefan Olsdal, el batera retaco pero mazado que aporreaba la batería y Brian Molko con un amago de peinado que hacía muchos años que no veía. Y por supuesto la violinista. Por lo demás me pareció un concierto flojo, y carente de espectáculo. Una pena.

Asistencia viernes 31 – 10.246 personas


Lugar: BEC (Barakaldo)
Fecha del evento: 31 de octubre de 2014
Texto: zaioa
Fotografía: Eneko (Rock in focus)