Ver a Miguel Ríos en directo en 2026 sigue siendo un pequeño milagro. A sus 81 años y con más de seis décadas de carrera, el granadino llenó el Euskalduna con más de 1.700 espectadores para ofrecer un concierto largo, eléctrico y muy lejos de cualquier tentación de retiro amable.
Acompañado por The Black Betty Boys, Ríos arrancó con «Bienvenidos», incluyendo el ya clásico «ongi etorri», y fue desplegando un repertorio que funcionó como una biografía cantada: clásicos incontestables y varias piezas de El último vals, un disco con aroma de despedida, pero interpretado con convicción y energía.
«Mientras el cuerpo aguante», «Vuelvo a Granada» y «El río» confirmaron que la voz sigue siendo una de sus grandes bazas, capaz aún de emocionar y levantar aplausos espontáneos. El concierto tuvo abundantes de anécdotas, chistes sobre la edad y reflexiones sociales que alargaron la velada.
La recta final fue una celebración del rock sin complejos con «Los viejos rockeros nunca mueren», «Rock and Roll Boomerang» y «El rock de la cárcel», que pusieron al público en pie. En los bises llegaron el estreno de «Las voces del jilguero», una emotiva «Santa Lucía» y el cierre con «Himno a la alegría», convertido en coro colectivo.

Más allá de gustos o matices, el concierto dejó claro que Miguel Ríos no juega a la nostalgia cómoda. Su propuesta sigue siendo la de un artista comprometido con su tiempo, para quien el rock es también una herramienta de expresión y de toma de posición. Puede que sus discursos dividan, pero sus canciones siguen uniendo, y en el Euskalduna quedó la sensación de haber asistido no solo a un repaso a una carrera histórica, sino a un acto de resistencia cultural, de esos que recuerdan que el rock, cuando es honesto, no entiende de edades ni de fechas de caducidad.
Lugar: Euskalduna (Bilbao)
Fecha del Evento: 31 de Enero de 2026
Texto: Flora
Fotografías: nkn