Segundo día. Hoy toca Sun-Mi Hong Quintet en el concurso de grupos y Christian Scott Quintet.

Empezamos con Sun-Mi Hong Quintet cuya formación es saxo, trompeta, piano, contrabajo y batería. La única mujer es Sun Mi Hong que es la líder de la banda y toca la batería.

Nada más empezar me doy cuenta que otra vez voy a tener una saturación de notas. La música que suena es densa, rápida, cargada de multitud de sonidos por segundo y agotadora.

El sonido me parece un poco descuidado y la música me parece una competición para mostrar lo que cada uno de ellos puede hacer (lo del concurso de grupos no se refiere a virtuosismo, ¿no?).

Parece que las formaciones de gente joven huyen de la tranquilidad, buscan romper por algún sitio, derrochan energía… no sé… Me da la sensación de que como solo tienen una hora intentan mostrar todo de lo que son capaces y descuidan algo fundamental: transmitir.

Personalmente no me trasmitieron mucho, lo diré claro, quería que acabara y que diera paso Christian Scott Quintet.

Como anécdota, estaban presentes los miembros del grupo del día anterior (Adam Jarzmik Quintet), pero no aguantaron ni una canción entera, se acabaron largando, excepto el pianista que aguantó hasta el tercer tema, una especie de blues con esteroides, que fue el único tema donde entendí algo.

Por fin llegó el cambio de músicos y aparecieron Christian Scott Quintet.

Su formación era: piano y rodhes, flauta, trompeta, contrabajo eléctrico y batería y drums electrónicos.

El sonido de Christian Scott es diferente, eso está claro, no lo digo yo solo, lo dice la mayor parte de la crítica especializada. Automáticamente me trasladé a cualquier barrio de negros estadounidense, de esos que estamos acostumbrados a ver en las pelis de chavales con problemas con la policía. No obstante, parte de se música tiene que ver con eso. Basta echar una ojeada por Internet para ver que Christian es muy crítico con temas como el racismo, la violencia policial y el sistema en general.

Los ritmos tienen denominación de origen y un toque característico. Junto a los sonidos de batería sonaban también drums electrónicos y algún otro sonido secuenciado.

Christian es de todo menos convencional, su comportamiento en el escenario es errático. Suele dar la espalda al público durante mucho tiempo (quizás piense como Miles Davis…), antes de cada tema hacen un “mini-meeting”, supongo que para concretar qué van a tocar o qué sé yo…

Con su trompeta a lo Dizzy Gillespie hace cosas inimaginables. El resto de músicos también son de gran calidad a pesar de ser muy jóvenes.

Sin duda una música difícil de definir, aunque para que sea más fácil él mismo la califica de Stretch Music, sin duda una ayuda para la crítica y de paso para crear un nombre que funcione en el tema del marketing. Un nuevo estilo, una nueva invención, algo que ya hicieron en los años 40 con el bebop.

A mí particularmente me volvió a saturar la cantidad de notas y formas de expresión, ritmos endiablados y demás, pero en esta ocasión si que pude apreciar algo más, algo auténtico.

El público aguantó hasta el final y aplaudía con entusiasmo, hummm, volveré a escucharlo en casa para digerirlo poco a poco.


Lugar: Plaza Biotz Alai (Getxo)
Fecha del Evento: 29 de Junio de 2017
Texto y Fotografías: Gonzalo Cid