Hay festivales que se consumen… y otros que nacen. Eztanda pertenece claramente a los segundos. Lo que empezó como la inquietud compartida de seis amigos ligados a la música ha terminado tomando forma en Urduliz como una propuesta con alma propia: cercana, arraigada y con las guitarras bien al frente. En un panorama dominado por macroeventos, Eztanda apuesta por recuperar la esencia, tejiendo comunidad, dando protagonismo a la escena vasca y conectándola con nombres internacionales. Hablamos con su organización para entender de dónde viene este estallido y hasta dónde quiere llegar.
¿Cómo nace la idea de crear el festival Eztanda y qué os motivó a impulsarlo en Urduliz?
La idea de crear el festival Eztanda nace de un grupo de seis amigos que llevábamos tiempo vinculados al ámbito musical desde diferentes perspectivas: algunos formamos parte de bandas, otros trabajan como técnicos de sonido, en electricidad o en el movimiento y gestión de músicos.
El punto de partida fue la organización del Txiberri Sutan, donde surgieron sinergias muy positivas tanto a nivel interno como con el entorno. La respuesta fue muy buena y contamos además con el apoyo del Ayuntamiento, lo que nos dio el impulso necesario para pensar en algo más ambicioso.
A partir de ahí, entre varios de los organizadores empezó a tomar forma un objetivo común: dar un paso más y crear nuestro propio festival, que siempre ha sido nuestro sueño. Eztanda nace precisamente de ese recorrido compartido, de la experiencia previa y de la ilusión por construir un proyecto propio con identidad.
En un contexto dominado por macrofestivales, ¿qué significa para vosotros apostar por un formato más cercano y “humano”?
En un contexto dominado por macrofestivales, creemos que en muchos casos se ha perdido parte de la esencia y el carácter que debería definir a un festival. Precisamente por eso, Eztanda nace con la voluntad de recuperar esos valores.
Apostamos por un formato más cercano y humano, donde la experiencia no se limite únicamente a la música, sino que también se construya desde lo colectivo. Hemos implicado a diferentes agentes y colectivos de Urduliz y de la zona de Uribe Kosta, reforzando ese vínculo con el entorno.
Para nosotros es fundamental que el festival tenga identidad propia y arraigo. Queremos que se perciba como un proyecto hecho desde el pueblo y para el pueblo, donde tanto artistas como público formen parte de algo más que un simple evento.
¿Qué criterios habéis seguido para construir un cartel tan diverso dentro del punk, rock, ska y metal?
El criterio que hemos seguido a la hora de construir el cartel parte de una idea clara: todo lo que esté vinculado al universo del rock tiene cabida en Eztanda. Dentro de ese marco, hemos buscado abrir el abanico a diferentes estilos como el punk, el ska o el metal, siempre manteniendo una coherencia sonora y de actitud.
Se trata, en gran medida, de la música que nos representa: es la que escuchamos, la que tocamos y la que movemos en nuestro día a día. Eso nos permite construir un cartel honesto, con identidad y sin artificios.
Además, damos un valor especial a aquellas bandas que están defendiendo con fuerza el protagonismo de las guitarras sobre el escenario, especialmente en un momento en el que siguen surgiendo propuestas muy sólidas dentro de estos géneros.
La presencia de bandas como Cockney Rejects aporta un toque internacional. ¿Qué importancia tiene este equilibrio entre lo local y lo global?
Desde el inicio hemos tenido claro que queríamos construir un cartel que combine lo internacional con lo local. Bebemos mucho de la escena internacional y creemos que es importante contar con bandas que aporten esa proyección y ese contexto global al festival.
Al mismo tiempo, buscamos generar un equilibrio real, donde lo local tenga un peso protagonista. Para nosotros es fundamental poner en valor la escena vasca, que cuenta con bandas de altísimo nivel y con mucho que decir.
Eztanda también nace con la intención de posicionarse dentro del circuito internacional, mostrando que aquí se están haciendo las cosas bien. Queremos que las bandas que vienen de fuera conecten con nuestra escena y, a la vez, dar visibilidad y reconocimiento a todo el talento que tenemos cerca.
Hay una fuerte representación de la escena vasca. ¿Creéis que este tipo de festivales son clave para impulsar el talento local?
Creemos firmemente que contamos con un talento local increíble. La escena en Euskal Herria es muy rica y diversa, abarcando estilos que van desde el punk y el punk rock hasta el rock and roll, el metal o el ska. Hay bandas con un nivel altísimo y una identidad muy marcada.
Sin embargo, muchas veces este talento no encuentra el espacio que merece en los macrofestivales, donde el foco suele estar más orientado hacia propuestas internacionales. Precisamente por eso, uno de nuestros objetivos es dar cabida y visibilidad a todas esas bandas que están haciendo un trabajo potente desde aquí.
Queremos poner en valor que, siendo un territorio pequeño, contamos con una escena musical muy sólida y de gran calidad. Eztanda también nace con la vocación de proyectar esa realidad hacia fuera, mostrando al ámbito internacional el nivel y la fuerza de lo que se está creando en Euskal Herria.

El festival incluye actividades familiares y propuestas infantiles. ¿Buscáis atraer a un público más amplio que el habitual del punk y rock?
El festival incluye actividades familiares y propuestas infantiles porque creemos que es fundamental implicar a las nuevas generaciones. Queremos que formen parte de la experiencia desde el principio y que tengan la oportunidad de acercarse a la música en directo y a la escena local.
En ese sentido, hemos definido un marco claro de acceso: los menores de hasta 12 años tienen acceso gratuito con una persona adulta a su cargo, 12-16 años pueden asistir acompañados de una persona adulta, y entre los 16 y 18 años es necesario contar con una autorización. De esta forma, facilitamos un entorno seguro y accesible para todos los públicos.
Más allá de lo logístico, nuestro objetivo es también cultural. Vivimos en un contexto globalizado en el que muchas veces las referencias musicales se homogeneizan, independientemente del lugar. Frente a eso, creemos que es importante generar arraigo, dar valor a lo propio y acercar a las nuevas generaciones a la escena del rock en Euskal Herria, fomentando una identidad musical con raíces y personalidad.
¿Qué tipo de experiencia queréis que se lleve alguien que acuda por primera vez a Eztanda?
Queremos que quien acuda por primera vez a Eztanda viva una experiencia completa, más allá de los conciertos. El festival se celebra en un entorno privilegiado, con localidades de costa como Gorliz, Plentzia o Sopela a escasos minutos, lo que permite combinar música y paisaje en un mismo plan.
La ubicación es otro de los puntos fuertes: contamos con acceso directo en metro prácticamente hasta el recinto, facilitando la movilidad del público.
Nuestro objetivo es que la experiencia se disfrute desde el inicio hasta el final de la jornada: desde las primeras actuaciones hasta la noche, conectando con el entorno, el ambiente y, sobre todo, con la música en directo.
Queremos que el público conecte con las bandas, descubra nuevas propuestas y sienta la fuerza de un cartel que apuesta decididamente por dar visibilidad y protagonismo a la escena vasca.
Con servicios como camping, food trucks y acceso en metro, ¿qué importancia tiene la comodidad del público en vuestro planteamiento?
La comodidad y la accesibilidad del público son aspectos clave dentro de nuestro planteamiento. Queremos que llegar y disfrutar del festival sea fácil, cómodo y accesible para todo el mundo.
Para ello, contaremos con diferentes servicios como zona de camping, aparcamiento para autocaravanas y furgonetas, y una oferta variada de food trucks, pensados para mejorar la experiencia durante toda la jornada.
A nivel de transporte, la conexión es uno de nuestros puntos fuertes. El festival cuenta con acceso directo en metro desde Bilbao y otras localidades cercanas, con refuerzo de frecuencias y horario nocturno. Además, estamos trabajando en habilitar servicios de autobuses nocturnos desde zonas como Mungia, Maruri y alrededores, facilitando aún más el desplazamiento.
Creemos que es importante poner en valor que Urduliz está muy bien comunicado, aunque mucha gente aún no lo tenga en el radar. A esto se suma su cercanía a la costa, a tan solo unos minutos, lo que convierte al festival en una propuesta con una ubicación estratégica y muy atractiva.
¿Qué objetivos tenéis a medio y largo plazo?
A corto plazo, el objetivo es claro: que esta primera edición del festival salga bien y cumpla con las expectativas tanto del público como de las bandas y la organización.
Una vez finalizado, haremos una valoración completa para analizar los resultados y detectar puntos de mejora. Ese análisis será clave para definir los siguientes pasos del proyecto.
A medio y largo plazo, nuestra intención es dar continuidad a la propuesta. Queremos que Eztanda tenga recorrido y se consolide en el tiempo, aunque todavía está por definir si será con una periodicidad anual o en otro formato que encaje mejor con el crecimiento del festival.
En cualquier caso, no nos cerramos a nada. Tenemos la voluntad de que esto no sea algo puntual, sino el inicio de un proyecto sólido, con capacidad de evolucionar y adaptarse en el tiempo.
Foto de portada por Hodei Torres (Hiruka)