Morgan regresa a Bilbao para subirse al escenario de la Santana 27 dentro del Negufest, una cita que refuerza el vínculo especial que la banda mantiene con una ciudad clave en su trayectoria. Con casi una década de recuerdos compartidos, conciertos memorables y un público fiel, el grupo afronta este nuevo encuentro en un momento de plena madurez creativa, marcado por la publicación de Hotel Morgan, su trabajo más reciente.
Con motivo de esta visita, hablamos con Paco López, guitarrista de la banda, para repasar el significado de volver a Bilbao, el proceso creativo detrás de su último disco, la importancia del directo y la filosofía que sigue definiendo a Morgan tanto en lo musical como en lo humano. Una conversación honesta y cercana que refleja el espíritu de una banda que entiende la música como un viaje compartido.
Volvéis a Bilbao para actuar en la sala Santana 27 dentro del Negufest. ¿Qué significa para Morgan tocar en este contexto y en una ciudad con tanta tradición musical?
Siempre es un placer tocar en Bilbao, es un auténtico lujo visitar sitios donde la gente aprecia el rollo que hacemos, desde el principio nos hemos sentido muy queridos.
Bilbao es una ciudad en la que ya habéis actuado en otras ocasiones. ¿Qué recuerdos guardáis de esos conciertos y qué tiene de especial para vosotros volver a tocar aquí?
Hemos tenido la suerte de tocar en muchos de los recintos que ofrece la ciudad. Me atrevo a decir que después de Madrid, es donde más hemos podido hacerlo. Como te decía, desde nuestra primera gira nos sorprendió el cariño con el que nos recibieron y ya son casi 10 años de eso. Guardamos recuerdos muy bonitos de todo este tiempo, me viene a la cabeza ahora cuando Fito accedió a hacerse una canción con nosotros, la última vez que visitamos la Santana. Fue muy divertido, la gente se lo pasó bien, que al final es de lo que se trata.
Hotel Morgan es vuestro último trabajo. ¿Cómo nació este disco y qué momento vital o creativo refleja para la banda?
El disco surge una vez terminada la gira de The river and the stone, pusimos en común todas las ideas que habían ido surgiendo durante ese par de años y perfilamos lo que luego terminó siendo. Hemos disfrutado mucho del proceso y hemos experimentado con nuevos conceptos, sonidos, ambientes, etc… Es interesante seguir buscando cosas para mantener la salud creativa del grupo.
En Hotel Morgan se percibe una atmósfera muy concreta, casi como un espacio propio. ¿Qué queríais que el oyente sintiera al “entrar” en este disco?
Lo que queremos con todos los discos, ofrecer un viaje que tenga fundamento, como diría Arguiñano. También buscamos que el oyente encuentre cosas nuevas y poder sorprenderle. Creo que con el tipo de música que hacemos, nos permite explorar y visitar nuevos paisajes. Aunque en el fondo lo más importante es que las canciones estén escritas con el corazón y que encontremos una manera digna de expresar ese mensaje.
Vuestros conciertos suelen destacar por la conexión emocional con el público. ¿Cómo trabajáis esa cercanía sobre el escenario?
Primero entre nosotros, hemos ido aprendiendo durante este tiempo a encajar como banda y poder conectar de esa manera con el público, o por lo menos intentarlo. Es parecido a cuando alguien te está contando una historia, hay que encontrar las palabras adecuadas pero tambien el timing, donde hacer pausa, donde bajar o levantar la voz, donde gesticular o donde estarse quieto. Si se hace bien, transportas al oyente. Como digo, a veces sale y a veces no, pero esa es la intención.

Vuestra música combina soul, rock y matices muy personales. ¿Cómo ha ido evolucionando vuestro sonido en esta etapa del grupo?
Bueno, el estilo al final es una herramienta más. No pretendemos hacer uno en particular bien, mucho menos todos. Los usamos para lo realmente importante, que es tener voz propia y contar nuestras historias y no las de otros. Coincide que tenemos muchas influencias de bandas anglosajonas y por eso hay esa tendencia pero como te digo, es el marco en el que se encuadra. El estilo es secundario, aunque la cabra tire al monte.
¿Qué papel juega el directo en el proceso creativo de Morgan? ¿Os inspira para componer nuevo material?
La verdad que no, aprovechamos la falta de límites en la composición, dado que en el estudio puedes probar casi cualquier cosa. Una vez está el disco, le damos vueltas para ver cómo lo adaptamos al directo. También es divertido hacer eso, nos gusta ese proceso. Sobre todo porque la mayoría de las veces, si el tema es bueno suena solo… simplemente se le cambia el vestido.
¿Podemos esperar alguna sorpresa o enfoque especial para el concierto del sábado 17 en Bilbao?
Hemos cambiado el repertorio que veníamos haciendo en los teatros durante el 2025 para enfocarlo más a los conciertos de salas. Ya lo hemos probado en un par de conciertos y nos gusta mucho. Esperamos que al público de Bilbao también.
Tras varios años de recorrido, ¿Qué sentís que define hoy a Morgan como banda, tanto a nivel musical como humano?
Pues que somos una banda de amigos, que nos gusta juntarnos para hacer lo que más nos gusta que es tocar. Y poco más. Nos gustaría poder seguir haciéndolo toda la vida pero siempre y cuando sea en esos términos, porque eso es lo que hace que este sea el mejor trabajo del mundo. Nos sentimos muy afortunados y muy agradecidos de que haya un público que nos permita cumplir este sueño, es increíble poder hacer esto.
¿Cómo vivís el momento actual de la escena musical y vuestro lugar dentro de ella?
Creo que vivimos un momento único, hay un montón de bandas de diferentes estilos y diferentes propuestas y hay mucha gente que elige los conciertos como su primera opción de ocio. Es maravilloso poder formar parte de esta escena tan rica y diversa, ojalá que se mantenga así siempre.

¿Qué os sigue motivando a subir al escenario concierto tras concierto?
A mi personalmente es que me encanta tocar la guitarra. Y cuando te juntas con gente así de buena, pues más todavía. Lo haría hasta los 100 años.
Para terminar, ¿Qué mensaje os gustaría enviar al público que os espera en Santana 27 dentro del Negufest?
Que muchas gracias por decidir venir a vernos y que nos dejaremos la piel para que se alegren de haberlo hecho
** Fotografías por Alain Martínez Iribarren/ Holy Fire