El trío madrileño Gilipojazz regresa a Bilbao este viernes 27 de febrero para actuar en el emblemático Kafe Antzokia, después de haber colgado el cartel de sold out en su anterior visita a la ciudad. Con una propuesta que mezcla virtuosismo instrumental, actitud punk y un humor tan afilado como sus semicorcheas, la banda promete un directo más rodado, más libre y, como ellos mismos dicen, con “más gilipo que jazz”. Hablamos con ellos sobre su conexión con el público bilbaíno, la evolución del show y lo que podemos esperar de esta nueva cita.
Bilbao fue una de las ciudades donde colgasteis el cartel de sold out en la gira Progresa Adecuadamente, concretamente en la Sala Azkena. ¿Qué tuvo de especial ese concierto visto desde el escenario? Y ahora que volvéis el 27 de febrero al Kafe Antzokia, ¿qué podemos esperar de esta nueva cita con el público bilbaíno?
Fue altamente espectacular porque era la segunda vez que íbamos a Bilbao y ver la sala llena nos puso muy felices. En el concierto del Kafe Antzokia se podrá ver a un Gilipo con muchos conciertos a sus espaldas, con el directo más limado y a tres humanos deseosos de expresarse a través de semicorcheas.
El público bilbaíno tiene fama de intenso y exigente. ¿Sentisteis esa energía diferente en el directo? ¿Hubo algún momento que os sorprendiera especialmente?
Pues la verdad es que lo recordamos muy bien, mucha energía del público y sobre todo un querer estar ahí por la música; eso se aprecia muy bien en los temas que son más tranquilos, en el silencio por parte del público.
Algo que recordamos con gran cariño fueron las casi dos horas que estuvimos en el merchan después del concierto vendiendo camisetas, discos y hablando con el público.
Vuestros conciertos combinan virtuosismo y humor a partes iguales. En vuestro último paso por Bilbao, ¿pesó más el lado técnico o el más gamberro del show? Y de cara al próximo concierto en el Kafe Antzokia, ¿qué versión de Gilipojazz se va a encontrar el público esta vez?
El lado técnico es una cosa que trabajamos en casa, estudiando y limando nuestra “destreza” con el instrumento, pero en los directos nos centramos en disfrutar de lo que hacemos porque además es algo totalmente bidireccional: cuanto más disfrutas de tu concierto, la gente más lo disfruta. Así que diríamos que el gamberrismo gana.
Vamos a tocar algunos temas nuevos que no tocamos la última vez y, como solemos decir, habrá más “gilipo” que “jazz”.
¿Cómo cambia vuestra preparación cuando volvéis a una ciudad como Bilbao donde ya habéis tenido una gran respuesta del público? ¿Se afronta diferente un concierto cuando sabéis que hay altas expectativas, aunque todavía no esté todo vendido?
A decir verdad solemos ser más o menos despreocupados respecto a eso; no nos centramos mucho en las expectativas, aunque sí les debemos un buen espectáculo a nuestro público de Euskadi, que son de los más devotos de toda la península.
Nosotros lo único que sabemos hacer es esto y sabemos que lo tenemos que dar todo.
Después del éxito en ciudades como Bilbao, ¿sentís más presión en los siguientes conciertos o más confianza?
Puede que más confianza, aunque nuestro rendimiento o motivación nunca suele depender de un bolo en concreto; suele haber más detalles ponderantes.
A decir verdad, lo que más confianza te da en un contexto de gira es dormir bien.
La gira está creciendo también a nivel internacional. ¿Creéis que el “jazz punk” se entiende igual en cualquier país?
Desde luego, la música instrumental es un lenguaje y un código, y pienso que esta mezcla en concreto es fácil de entender y de identificar para todo aquel que se sienta receptivo a ello, al menos.
Aparte del evidente factor “no tener letra”, gracias al cual podemos llegar a un público más amplio.
¿Hay alguna ciudad próxima en la gira que os haga especial ilusión y por qué? ¿Cómo decidís el repertorio para cada concierto? ¿Adaptáis el setlist según la ciudad o mantenéis una estructura fija?
En general en Euskadi siempre tenemos una acogida increíble y, por lo tanto, mucha ilusión; así que casualmente Bilbao y Vitoria podrían ser un ejemplo. También nos ilusiona mucho el concierto que tenemos dentro de poco en Stuttgart porque tiene muy buena pinta el auditorio en el que tocamos y siempre abrir a nuevo público en otros países supone un reto.
Sobre el repertorio, solemos mantener una estructura fija que puede variar en función del contexto y de la energía del momento.
Tras la experiencia en grandes escenarios y festivales, ¿qué buscáis ahora en vuestros próximos directos: sorprender más, arriesgar más o consolidar lo que ya funciona?
En cada concierto hay cierto riesgo porque nos gusta mucho jugar con los instrumentos y dejar que haya ciertas sorpresas musicales que ocurren de manera espontánea. Además, siempre estamos puliendo el directo y todo tipo de detalles de los temas.
Si tuvierais que describir los próximos conciertos de la gira en tres palabras, ¿cuáles serían?
“Ancha es Castilla”.