15 años ya del Cruïlla, así que no nos podíamos perder esos cuatro días de celebración musical donde el Parc del Forum se transformó en un cruce cultural vibrante, uniendo géneros y generaciones distintas bajo un mismo cielo, en cinco escenarios llenos de vida y con más de 50 conciertos que dejaron huella.
Aquí os dejo mis destacados de este año. ¡A disfrutarlo!
Miércoles 9 de julio
El Cruïlla empezó con una energía totalmente distinta a otros años. Mucho público joven y camisetas oversized, principalmente de Gracie Abrams, lo que hizo que me sintiese mayor, lo admito, pero también encantada de ver a toda esa generación vivir su música con tanto fervor.
Después de acreditarme y dar el paseo de rigor por el festival, Girl in Red fue la primera artista que disfruté. Su energía desenfadada y queer punk, consiguió congregar a gran parte del público adolescente, transformando su actuación en una catarsis colectiva. La noruega dio un directo vibrante donde se celebró el amor libre con autenticidad y potencia.
La catalana Lia Kali fue mi descubrimiento de ese día. No es el estilo de música que escucho, pero su mezcla de soul, rap y reggae y su versatilidad y carisma, hizo que me quedase a ver toda su actuación. Nos dejó bien claro que el estilo urbano barcelonés tiene continuidad para rato y a mí me ha enganchado a su música.
Pero la reina indiscutible de la noche era Gracie Abrams. La estadounidense presentó temas de su último disco ‘’The Secret of Us’’ con una cuidada escenografía. Totalmente volcada con su público, que coreó todas sus canciones, palabra por palabra, se estuvo haciendo selfies, con los móviles de los fans allí congregados, cada vez que no tenía entre sus manos su inseparable guitarra. Incluso cogió una senyera catalana colocándola en su piano. Todo muy bonito y perfecto para sus fans.
Primer día del festival liderado por pop adolescente-juvenil, pero con marca de la casa gracias al estilo urbano de Barcelona.
Jueves 10 de julio
El segundo día fue un carrusel de contrastes y la edad de los asistentes ya no tenía nada que ver con el público adolescente del día anterior.
Después de ver la parte final del show del madrileño Mr. Kilombo y disfrutar de su mezcla de pop, reggae, ska y música latina, fui directa a ver a Seu Jorge que con sus ritmos brasileños transformó el Forum en una fiesta con sabor a samba. Su actuación fue un bálsamo antes de la tormenta sonora que vendría después.
Poco a poco se iba llenando el recinto y gran parte nos dirigimos a esperar a Fermín Muguruza para disfrutar de su intensidad combativa. El vasco venía acompañado por una gran banda y visuales de denuncia social. A Muguruza no se le escapa ningún conflicto ni internacional, ni local. Por supuesto, el apoyo incondicional a Palestina no faltó. ¡Bravo! Fue mi concierto del día junto con el de Goran Bregović y su fiesta balcánica en directo, que hizo que no parasemos de bailar ni con su versión de ‘’Bella Ciao’’.
St. Vicent tocó a la misma hora que Goran Bregović, pero quería verla en directo ni que fuese solo el inicio. Annie Clark apareció con su habitual look camaleónico, guitarras distorsionadas y una puesta en escena impecable, entre el glam y el surrealismo, pero yo finalmente, me decanté por la fiesta balcánica.
Para cerrar esa noche, que mejor colofón que una explosión punk con los Sex Pistols con Frank Carter como vocalista invitado. Aunque no están todos los miembros originales, la esencia anárquica se mantuvo viva: provocación, gritos, pogo, energía cruda y un público entregado que coreó “Anarchy in the UK” como si fuera 1977. Mi energía murió con ellos esa noche.
Segundo día del festival liderado por ritmos reivindicativos.
Viernes 11 de julio
Llegué justo para ver el colectivo musical Africa Express, fundado en 2006 por Damon Albarn, presente en el escenario, cantando, haciendo coros y tocando el piano y el periodista Ian Birrell, donde músicos de África, América, Europa y otros continentes conviven en el escenario mezclando estilos y culturas. La verdad que el show fue bastante ecléctico, variopinto y sorprendente.
De aquí marché para coger sitio y poder disfrutar al fin de Ben Harper & The Innocent Criminals en directo, que ofrecieron uno de los sets más pulidos del festival. Su mezcla de blues, folk y sus riffs de guitarra, generaron una comunión espiritual entre la banda y público. Harper no habló mucho, pero tocó con el alma regalando una atmósfera cálida y allanando el terreno para Leon Bridges. Ninguna objeción al respecto. De fondo, a la misma hora, en el escenario principal estaban Love of Lesbian, ofreciendo el primero de los dos conciertos que hicieron este año.
Leon Bridges se convirtió en una revelación absoluta para mí. Con su soul contemporáneo, casi espiritual, trajo un aire de Motown al Cruïlla. Elegantemente vestido, bailando suavemente y con el atardecer del Mediterráneo de fondo, marcó una atmósfera sosegada perfecta para el cierre de noche que nos esperaba. Primero, Thirty Seconds to Mars con un carismático Jared Leto que dirigió al público, ondeó banderas, subió a fans al escenario con pedida de mano en directo, gritó Barcelona mil veces, le dio tiempo de grabar un mensaje con el público en silencio de fondo y todo esto entre tema y tema, vamos, lo que viene a ser un maestro de ceremonias al estilo Yankee. La banda no escatimó en visuales ni efectos, y no faltaron temas como “Kings and Queens” o “The Kill”, que fueron coreados por los fans. Segundo, y para mí el mejor concierto de ese día junto con Ben Harper, Texas, con Sharleen Spiteri al frente, revivieron el britpop noventero con una vitalidad inesperada. Temas como “Say What You Want”, “Summer Son” y “Inner Smile” fueron los momentos más coreados de un show que mezcló nostalgia y frescura. Sharleen en perfecta forma y con una voz estupenda, sin parar de hablar con el público, tema tras tema. Hacía ya bastante tiempo que no tocaban en Barcelona. Espero que vuelvan pronto.
Gran parte del público de ese día marchó después del concierto de Texas. Yo esperé al comienzo de Crystal Fighters y me marché a buscar un taxi con su fiesta electrónica vibrante de fondo.
Tercer día del festival con mucho público, liderada por headliners internacionales.
Sábado 12 de julio
Y llegó el último día del festival…pero con tormenta. Durante la tarde permanecimos pegados al móvil para saber si se cancelaba o no el festival y si seguía adelante, cuando podríamos acceder al recinto. Al final abrieron puertas a las 21h, pero algunos conciertos desafortunadamente, se suspendieron, como el de Maika Makovski y los Hermanos Gutiérrez, y obviamente se modificaron horarios, pero lo que más ansiaba la gente, que era ver a Alanis Morissette, siguió en pie.
León Benavente fue mi primera opción esa noche. Adaptaron su repertorio al formato festivalero con precisión, convirtiendo cada tema en un himno, conectando a la perfección con el público allí presente. Pero, sobre todo, consiguieron reanimar el ambiente tras horas de incertidumbre y reestablecieron la energía con un directo muy potente, actitud rabiosa y meticulosa ejecución musical, confirmando su estatus como banda de referencia en la escena indie y rock español
De seguido llegaba el plato fuerte de la noche, Alanis Morissette carismática, con una voz intacta, emocionando a varias generaciones allí presentes que crecieron con ‘’Jagged Little Pill’’. Cantó con intensidad visceral y sonrisas, sin parar de moverse por el escenario de un lado para otro. “Ironic”, fue el climax de su actuación, coreado como un himno universal. Desapareció recorriendo el escenario mientras movía sus manos despidiéndose del público y mientras sus músicos se acercaban al frente para despedirse de una forma más tranquila y normal.
Viva Suecia había empezado antes de que terminase Alanis pero el momento más emotivo llegó después, con el segundo concierto de Love of Lesbian & Amics. Subieron al escenario amigos como Dorian, Viva Suecia, Valeria Castro…etc, en un show que fue un homenaje a la historia del Cruïlla.
No pude ver a Quimi Portet, pero si ver el final de Biznaga con su punk reivindicativo y que mantuvieron intacta la energía y el mensaje, aportando intensidad a una jornada extraña por la reprogramación.
A eso de las 2:45h de la madrugada, salieron los madrileños Alcalá Norte. Aparecieron en escena con temas como “La vida cañón” y “Supermán” con su fusión de post‑punk melancólico, melodías pop naïf y ráfagas de bakalao y actitud irreverente, todo vinculado a la identidad de Madrid Este y su historia urbana. Su directo me resultó eléctrico, visceral y sin concesiones.
Y el cierre pasadas las 4h, lo protagonizaron los británicos Kaiser Chiefs, con un torbellino de energía como directo, con Ricky Wilson corriendo por el escenario y agitando al público, generando el ambiente festivo que se esperaba de ellos. El cierre con “Oh My God” y fuegos artificiales fue un broche perfecto. Todavía no se como me mantenía en pie.
Cuarto y último día del festival con la incertidumbre, cambios y cancelaciones por la tormenta, pero con la reina Alanis sobre el escenario.
El Cruïlla no es solo un festival de música basado en la diversidad y el compromiso con la cultura y alma local, es una reunión de diferentes generaciones, con ganas de disfrutar, descubrir, bailar y emocionarse. Como cada año, no faltaron la gastronomía variada, las zonas de relax, las actividades de arte urbano y propuestas sostenibles. Pero principalmente hay que destacar el gran equipo humano que da vida al festival y que se supo adaptarse ante las adversidades del último día.
Gracias Cruïlla! Nos vemos en el 2026!
Lugar: Parc del Forum (Barcelona)
Fecha del Evento: 9, 10, 11 y 12 de Julio de 2025
Texto: Antonio López
Fotografía cogida del Facebook del Cruilla