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Chris Isaak lidera un BBK Legends que supo sobreponerse a las adversidades

Llegar al BBK Legends Fest siempre tiene algo especial. No es el típico festival de carreras entre escenarios ni de horarios imposibles. Lo suyo va más de disfrutar la música sin prisas, de reencontrarse con artistas que forman parte de la banda sonora de varias generaciones y de comprobar que la experiencia sigue siendo un grado. En su décima edición, el festival volvió a demostrar por qué se ha convertido en una cita imprescindible en Bilbao, aunque no todo salió exactamente como estaba previsto.

La baja de última hora de Tom Morello, anunciada apenas un par de días antes del arranque, dejó un vacío importante en el cartel. Sin embargo, lejos de empañar el fin de semana, el festival supo recomponerse gracias a la solidez de unos artistas que entienden perfectamente cómo defender un escenario.

La primera jornada arrancó con las irlandesas Dea Matrona, encargadas de abrir el festival con su combinación de pop-rock clásico, blues y pinceladas de hard rock. Acompañadas por batería y guitarra, Mollie McGinn y Orláith Forsythe fueron alternándose entre bajo y guitarra mientras desplegaban canciones como “Red Button”, “Stuck On You”, “Black Rain” o “Magic Spell”. Su propuesta sonó limpia y elegante, con momentos especialmente inspirados cuando las armonías vocales tomaban protagonismo. También hubo espacio para una notable revisión de “Oh Well”, el clásico de Fleetwood Mac, que dejó ver su faceta más rockera. Quizá les faltó algo más de conexión con un público todavía acomodándose en la jornada, pero cumplieron con solvencia su papel de apertura.

El ambiente comenzó a calentarse realmente con la llegada de Cracker, una de esas bandas que rara vez fallan sobre un escenario. Liderados por David Lowery y Johnny Hickman, los estadounidenses ofrecieron una actuación directa, sin artificios y apoyada en un repertorio lleno de clásicos alternativos. “Teen Angst (What the World Needs Now)”, “Eurotrash Girl” o la siempre celebrada “Low” fueron cayendo una tras otra en un concierto que supo equilibrar energía y melodía. La incorporación del violín de Anne Harris y la steel guitar aportó nuevas texturas a unas canciones que siguen envejeciendo con enorme dignidad. Sin necesidad de grandes gestos, Cracker volvieron a demostrar que dominan el oficio como pocos.

Pero si había un protagonista claro durante la noche del viernes, ese era Chris Isaak. El californiano celebraba su setenta cumpleaños el mismo día de su actuación y el público bilbaíno no dejó pasar la oportunidad de recordárselo. Hubo felicitaciones, canciones de cumpleaños y una conexión constante entre artista y audiencia durante casi dos horas de concierto.

Desde el inicio con “Beautiful Homes” y “Somebody’s Crying”, quedó claro que Isaak sigue conservando intacto su principal activo: una voz extraordinaria. Su característico falsete continúa sonando impecable y sus canciones mantienen esa mezcla de romanticismo, melancolía y elegancia que las ha convertido en clásicos. “Wicked Game”, como era de esperar, provocó uno de los momentos más celebrados de la noche, aunque sería injusto reducir el concierto a su canción más conocida. “Blue Hotel”, “San Francisco Days”, “Forever Blue”, “Two Hearts” o “Baby Did A Bad Bad Thing” fueron construyendo una actuación repleta de grandes momentos.

Tampoco faltaron las versiones que tanto disfruta interpretando. Roy Orbison, Elvis Presley, James Brown o The Rolling Stones aparecieron en distintos momentos de una actuación tan entretenida como emocional. Isaak volvió a bajar del escenario para pasearse entre el público, repartiendo sonrisas y demostrando un carisma que parece inmune al paso del tiempo.

Con su ya clásico traje de espejos en la recta final y un repertorio cargado de éxitos, Chris Isaak volvió a confirmar que sigue siendo uno de los grandes tesoros vivos de la música estadounidense.

La segunda jornada quedaba inevitablemente marcada por la ausencia de Morello, pero Graveyard y Beat asumieron el reto de sostener el cartel con personalidad propia.

Los suecos Graveyard apostaron por un recorrido amplio por su discografía, alternando momentos de hard rock musculoso con otros más psicodélicos y reposados. Temas como “Please Don’t”, “Ain’t Fit To Live Here”, “Goliath” o “Hisingen Blues” mostraron su mejor versión, esa que bebe directamente del rock setentero sin sonar a simple ejercicio de nostalgia.

Eso sí, algunos desarrollos instrumentales se extendieron más de la cuenta y terminaron ralentizando el ritmo general del concierto. Aun así, la calidad musical del cuarteto sigue estando fuera de toda duda y dejaron varios momentos de gran nivel.

El cierre del festival quedó en manos de Beat, el proyecto formado por Adrian Belew, Tony Levin, Steve Vai y Danny Carey para reinterpretar el repertorio del King Crimson de los años ochenta. Una propuesta tan atractiva sobre el papel como exigente para el público.

Durante más de dos horas, incluyendo un descanso intermedio, los cuatro músicos ofrecieron una auténtica exhibición técnica. Sonaron “Neal and Jack and Me”, “Waiting Man”, “Elephant Talk”, “Heartbeat”, “Sleepless” o “Thela Hun Ginjeet”, recreando con precisión milimétrica una de las etapas más particulares de la legendaria banda británica.

Steve Vai se llevó buena parte de las miradas gracias a una actuación espectacular, mientras que Danny Carey volvió a demostrar por qué es considerado uno de los baterías más impresionantes del rock contemporáneo.

No fue un concierto para todos los públicos. La complejidad de muchas composiciones, los largos desarrollos instrumentales y la naturaleza progresiva del repertorio hicieron que parte de la audiencia se quedara algo descolocada. Pero quienes entraron en el juego disfrutaron de una experiencia musical difícil de repetir en un festival de estas características.

Al final, pese a las dificultades de última hora y a un cartel reducido respecto a otras ediciones, el BBK Legends Fest volvió a salir adelante apoyándose en aquello que mejor sabe hacer: reunir a músicos de enorme trayectoria y ofrecer conciertos de calidad en un entorno cómodo y cercano.


Lugar: Bilbao Arena (Bilbao)
Fecha del Evento: 26 y 27 de Junio de 2026
Texto y fotografías: David Mars

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