El Palau Sant Jordi de Barcelona vivió la noche del 18 de septiembre de 2025 un momento casi litúrgico para los seguidores de Enrique Bunbury. Se trataba de un concierto largamente esperado, exactamente desde el 2018. Tras años de anuncios, problemas de salud y silencios, Bunbury reaparecía con su gira Huracán Ambulante, recuperando la entidad de aquella banda que lo acompañó entre 1997 y 2005.
A las 21h comenzó a sonar “Otto e mezzo” de Nino Rota, guiño cinéfilo que, junto con la genial estética escénica, que trataba de sugerir un gran espectáculo de cabaret con cortinajes rojos intensos, neones, detalles circenses, secciones de viento y ambientaciones dramáticas, compusieron un escenario híbrido donde rock, nostalgia y espectáculo fueron de la mano durante las casi 2 horas que duró el show. No faltó la voz en off inicial pidiendo moderación en el uso del móvil para no olvidarnos de vivirlo en presente.
Bunbury apareció en escena enfundado en su traje rojo-burdeos bordado a la espalda y sus inseparables gafas oscuras, bajando las escaleras donde a cada lado del escenario se encontraba la banda reencontrada para esta gira, con la intención de revivir su carácter original. Músicos como Jordi Mena (guitarra), Del Morán (bajo), Copi Corellano (teclados), Ramón Gacías (batería), junto a Ana Belén Estaje (violín) y Luis Miguel Romero (percusión) formaron el apoyo que le dio cuerpo y textura a esa noche.
El setlist osciló entre piezas consagradas, rescates inesperados y sorpresas deseadas. Sonaron con una fuerza renovada “De mayor”, “El extranjero” y “Te puedes acostumbrar”, himnos que hicieron vibrar especialmente a los seguidores más veteranos. Hubo también un guiño a sus raíces rockeras con “Apuesta por el rock ’n’ roll”, recibida con una ovación inmediata. La intensidad cambió de registro con “Desmejorado”, de Bushido, interpretada sin gafas, y alcanzó una desnudez emocional en “Sólo si me perdonas”. “Infinito” devolvió la exaltación colectiva, mientras “Para llegar hasta aquí” convirtió el Palau en un escenario casi teatral. Con “Big-Bang” evocó el origen de El Huracán Ambulante, y en “El rescate” se colgó la guitarra para reafirmarse como dueño absoluto del escenario. La complicidad afloró en “Que tengas suertecita”, antes de que “Las chingadas ganas de llorar” estallara con neones en la pantalla y los coros de Ana Belén Estaje. “Alaska” clausuró esa sección con imágenes de lobos en penumbra, abriendo paso a un tramo final cargado de nostalgia: “Sácame de aquí”, coreada como un rezo, seguida de “Enganchado a ti” y, por supuesto, la imprescindible “Lady Blue”.
En los bises, “Parecemos tontos” y “Serpiente”, coreadas antes de la rendición definitiva: “El jinete” (versión con pasaje instrumental), seguido de “Canto (el mismo dolor)” alcanzando el clímax musical. El cierre lo puso “Y al final” con la merecida ovación posterior para Bunbury y su banda, que, a pesar de no haber llenado el Sant Jordi, sus fieles seguidores siguen ahí, demostrando que la comunión entre ellos y Bunbury sigue intacta.
Este concierto fue una reafirmación de que Bunbury no renuncia a reinventarse, pero sin despedirse de lo que lo hizo grande. En estos tiempos en que muchos artistas se apoyan solamente en los éxitos del pasado, Bunbury se arriesga a presentar sorpresas, rescates y repertorio nuevo o poco transitado. Para quienes estuvieron ahí, la sensación fue clara: no fue un concierto para tachar de la lista, sino uno para atesorar.
Hasta la próxima Bunbury!
Lugar: Palau Sant Jordi (Barcelona)
Fecha del Evento: 18 de Septiembre de 2025
Texto: Marag