La noche del pasado viernes en la Sala Santana 27 arrancó con dudas, pero acabó convertida en una auténtica fiesta salvaje de rock and roll. Airbourne volvía a Bilbao con todo vendido desde hacía meses y, aunque el inicio fue algo accidentado problemas de sonido y cambios de guitarra incluidos, lo que vino después fue una remontada de manual.
Antes del huracán principal, los británicos Asomvel se encargaron de calentar motores sin medias tintas. Con una descarga directa y sin respiro, dejaron claro desde el primer minuto que lo suyo es dinamita pura: velocidad, actitud y ese sonido heredado de Motörhead que entra directo al pecho. En apenas tres cuartos de hora firmaron un set intenso, sin baladas ni concesiones, que dejó al público más que preparado para lo que estaba por venir.

Joel O’Keeffe tardó poco en ponerse el mono de trabajo. Corriendo, saltando y exprimiendo su guitarra como si le fuera la vida en ello, fue calentando a un público que pasó de la expectación al desenfreno en cuestión de minutos. El punto de no retorno llegó con su ya mítico paseo sobre los hombros del staff entre la multitud, cerveza en mano y bautizo etílico incluido. A partir de ahí, ya no hubo freno.
El setlist fue un disparo directo al pecho: clásicos como Too Much, Too Young, Too Fast o Breakin’ Outta Hell se mezclaron con temas más recientes como Gutsy o Alive After Death, manteniendo una intensidad constante. Entre riff y riff, volaban cervezas, se formaban pogos y la sala se transformaba en un auténtico templo del desenfreno.

El show, de algo más de una hora, volvió a dejar ese pequeño sabor de “queremos más”, pero también confirmó algo que ya es ley: Airbourne no vienen a reinventar nada, vienen a recordarte por qué el rock sigue siendo peligroso, sudoroso y jodidamente divertido.
Lugar: Palacio Euskalduna (Bilbao)
Fecha del Evento: 27 de Marzo de 2026
Texto y fotografías: David Mars