Noche de punk el pasado viernes en el Kafe Antzokia bilbaíno con la presencia de una de las bandas que marcó un antes y un después en el género, GBH. Casi cuarenta años en la carretera después de su nacimiento, la banda de Birmingham sigue dando guerra lanzando andanadas de punk a toda pastilla y con la solidez que aporta que tres de sus miembros originales se mantengan activos. Y es que Colin Abrahall, Colin “Jock” Blyth, Ross Lomas y Scott Preece (éste desde 1994) están en un estado de forma envidiable y siguen ofreciendo shows tumultuosos, frenéticos en la energía y con la velocidad como bandera. Presentaban nuevo disco, ‘Momentum’ (2017) en una gira llamada “Sick Rats On Tour”. El cartel anunciaba a Rat-Zinger como teloneros y cual fue nuestra sorpresa cuando nos enteramos que GBH actuarían primero. Mejor, pensé, acaba GBH y para casa que mañana tengo que madrugar. Pues no, al final me quedé a ver a los bilbaínos. Veamos.

Y primera sorpresa, con puntualidad británica, a las diez en punto, GBH empezó a sentar sus reales ante un Kafe Antzokia que todavía no presentaba sus mejores galas. Fue un concierto a tumba abierta con los focos sobre Colin Abrahall que llevó el peso del concierto, sustentado, eso sí, por un batería descomunal, una guitarra rijosa y un bajista taciturno. Rocosos, tiraron de manual del género encadenando riffs sucios, letras reivindicativas y viejos éxitos sin dar un respiro a la peña, que lo mismo coreaba letras que se lanzaba al pogo salvaje. Fue una hora de show que se hizo corta. Principiaron con temas de su segundo disco (“Knife Edge”, “Necrophilia”) y fueron soltando pildorazos que subieron la tensión hasta uno de los picos del bolo; un “Sick Boy”, a pachas con el cantante y guitarra de Rat-Zinger, que inundó de pogo las primeras filas. De ahí al final no bajó ni la tensión ni el ritmo con temas como “Momentum” y “City Baby Attacked By Rats” siempre en la cresta de la ola. Dieron un bis y recogieron a todo correr ya que al parecer al día siguiente tenían cita con la zona de Burdeos. Fue un buen bolo y lo disfrutamos.

Rat-Zinger hizo un cambio rapidísimo y a las once y cuarto ya estaban sobre un escenario de banda grande. Los mimbres estaban claros; un vocalista hiperactivo, riffs y punteos a toda leche, las baquetas (descomunal otra vez) y el bajo echaban humo a la velocidad del rayo lanzando andanadas de punkanroll volcánico que, unas veces, tiraba hacia el hardcore y otras al metal más extremo. “Santa Calavera” (título también de su ultimo disco) dio inicio a un aquelarre sonoro en el que no hubo descanso y no hizo falta; la gente, enardecida, coreó todas las letras, se lanzó al pogo y varios se subieron al escenario a hacer coros. Allí no quedo títere con cabeza. Contra todo y contra todos, Rat-Zinger apabulló con un concierto frenético que disparó igual contra los poderosos (“No Habrá Piedad Para Nadie”) y, sobre todo, la iglesia (“Amén” y “Larga Vida Al Infierno” vestidos ellos con sotanas). Fue una hora más o menos lo que estuve y el final de lo que vi fue demoledor. “Rock ‘n’ Roll Para Hijos De Perra” destiló mala leche y “Tenéis Speed”?” fue una revisión acerada del “Ace Of Spades” de Motörhead.

Salí del Antzokia con los acúfenos (pese a la protección) campando a sus anchas, pero con la sensación de haber presenciado un gran espectáculo de rockanroll. Objetivo cumplido.


Lugar: Kafe Antzokia (Bilbao)
Fecha del Evento: 2 de marzo de 2018
Texto y fotografías: Lorenzo Pascual

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