Ocho meses después de comenzar la actual gira, Quique González sigue presentando su último disco “Me mata si me necesitas” (2016) junto a Los Detectives, banda formada por Edu Olmedo (batería), Pepo López (guitarra) Alejandro Climent ‘Boli’ (bajo), David Schulthess ‘Chuches’ (teclados) Carolina ‘Nina’ de Juan (voz) y Edu Ortega (guitarra, mandolina, violín), que sufrió durante el concierto una caída muy aparatosa, aunque sin consecuencias.

A lo largo de la carrera de González sobre los escenarios, éste es uno de los conjuntos de músicos que durante más tiempo han permanecido junto a él y a la postre es decisivo para contemplar lo acontecido en el Antzoki. Una banda en un estado de forma apabullante, impulsada gracias a la experiencia y oficio personal e individual pero sobre todo a un magnetismo coral que seduce a todo el público. Seguramente debido a lo anterior, Quique está muy feliz y se nota desde el primer acorde. Cantando además mejor que nunca.  Hay que añadir un sonido sobresaliente durante las más de dos horas de concierto.

El nuevo LP sonó íntegro, comenzando la noche con las canciones de la cara A, desde Los Detectives hasta una emotiva Cerdeña, con la certeza de que Charo se ha convertido en uno de sus temas más populares del último lustro, cantado a dúo junto a Nina (Morgan) cuya inclusión en la banda es fantástica. Ella acapara el protagonismo en la primera de las cumbres de la velada al interpretar De haberlo sabido de manera soberbia. Desde el disco “Salitre48” (2001) también sonaron La Ciudad del Viento y la sorprendente revisión de Salitre que están llevando a cabo durante este año. Hubo varias paradas en su anterior referencia discográfica “Delantera Mítica” (2013) que ganan enteros y solidez. En este aspecto, Quique y Los Detectives logran en estas actuaciones aunar composiciones de diferentes épocas de modo coherente y formando un hilo continúo que puede pasar de Avería y Redención a Tenía que Decírtelo demostrando la calidad de un cancionero de altísimo nivel que encuentra en este vestido sonoro un perfecto acomodo.

Tras el interludio de visitas al pasado, llegó la cara B cuyo recorrido fue emocionante, con Nina también en primera línea incorporándose a No Es Lo Que Habíamos Hablado y un cierre espectacular con La Casa de Mis Padres, segunda cumbre. Cada nota y cada verso forman una de las mejores canciones de 2016. Palabras mayores. E interpretación inmejorable. En la ronda de bises llegaron el recuerdo a Enrique Urquijo con Aunque tú no lo sepas, la siempre efectiva Kamikazes Enamorados y la tercera cima al atacar Y Los Conserjes de Noche que se ha convertido en su Thunder Road particular, ya que siendo un emblema, al igual que hace Springsteen, la incluye y la excluye del repertorio convirtiendo cada aparición en un momento inigualable.

Se avecinaba el cierre con Dallas-Memphis pero aún faltaba un último regalo de Navidad, titulado Vidas Cruzadas. Un concierto para enmarcar, y una progresión que parece no tener límites en cuanto a canciones, sonido y actitud. En cuanto a emoción.


Lugar: Kafe Antzokia (Bilbao)
Fecha del evento: 23 de diciembre de 2016
Texto: Rubén Garcia

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