Hubo un tiempo que muchas veces te comprabas un disco por lo que te transmitía la portada. Luego igual te llevabas un chasco. En algunos discos les ponían un imperdible con la etiqueta punk-rock para decirte que te ibas a encontrar. En cualquier disco de esa época se lo podían haber puesto, incluso el “Never Mind The Bollocks”. Porque no. Pero si hay un disco que lo veías y estabas seguro de que lo que había dentro no iba ser aburrido ese era el primero de los Damned. Y en aquellos tiempos si era divertido era punk-rock. A este no le hacía falta imperdible seguro. A tartazo limpio en la portada y dentro fuego a discreción. ¿El mejor disco de punk-rock de todos los tiempos?. Yo no voy a decir que no. Sólo por este disco los tengo en un altar. Luego hubo de todo. Primero metiendo toques psicodélicos pero con grandes canciones hasta el “The Black Album“. Luego vino la movida gótica que los oía pero ya era otro rollo. Siempre había alguna canción que me gustaba y poco más. Pero aquí los tenemos. Ya a punto de cumplir los 40 años sobre los escenarios y al pie del cañón lo cual no lo puede decir cualquiera.

El concierto es en la Sala Santana de Bilbao que al final presenta una entrada más que aceptable. Al entrar nos encontramos con el Capitán Sensible en la puerta. Firmando autógrafos no estaba por lo que estaría controlando que no se cuele nadie.

Los teloneros son el grupo de Donosti Lie Detectors. Los tíos practican un garaje-rock que nos amenizo la espera. Entre su filas reconozco al ex cantante de los NCC Eneko que ahora se encarga de la guitarra. Todavía no han grabado nada pero pudimos oír por dónde van los tiros. Así sonaron “Chelsea Boots”, el “Pinchalo” donde hablan de sus vinilos de los Real Kids y los Prisioners, “La Felicidad” que no la encuentran ni en las drogas ni el sexo ni el rock’n’roll. Versiones MC5 y su “Ramblin’ Rose”, del GG Allin y acabando con el “Hoy como ayer” de Moris.
Salen los Damned y lo primero que te llama la atención es lo bien que se conservan los malditos. El Capìtán con su inseparable boina y un Dave Vanian que se le echa en falta el mechón de pelo blanco tan característico.

El concierto parece que lo dividen como en tres partes. La primera lleva el peso del repertorio el “Machine Gun Etiquette”. La segunda es el “Black Album” el que marca la pauta para acabar con el “Damned Damned Damned” y en los bises volver al “Machine Gun Etiquette”. Así que empiezan potentes con “Disco Man”  y un “Love Song” a las primeras de cambio que se disfruta de lo lindo. Siguen “Machine Gun Etiquette” a todo trapo y una gozada como es “I Just can’t Be Happy Today“. El empiece presagia una gran noche. El Capitan se muestra exquisito en los punteos y muy centrado y Vanian va sobrado de voz. Siguen con el “Wait For The Blackout”, un tema redondo y aprietan el acelerador con “Lively Arts” que les queda de miedo. En “Silly Kids Games” es el Capitán el que se encarga de cantarla y Vanian a un lado del escenario para no quitar protagonismo y ayudando en los coros. Llama la atención la camadería entre los dos. Se nota que con los años para poder llevar a buen puerto una banda el respeto entre las partes es muy importante.

El resto de la banda el que más llama la atención es el encargado de las teclas. Que cuando los temas no requieren de su colaboración no para de dar saltos. Lo curioso es que son los temas que más molan al personal por lo que el día que vengan sin el teclas el concierto puede ser de traka.

Paso a “Fan Club” que pone la carne de gallina. Joder, como pasa el tiempo. Más del “Black Album” con “History Of The World” que suena cañón. Y un “13 Floor Vendetta” que te pega un bajón del compón. Buff, parece fusión hasta con aires de flamenquillo. La cosa vuelve a su cauce con una gran versión de “Ignite”. Soberbia, de lo mejor del concierto. La gente se involucra en los oohh oohh y el Capitán sublime a  la guitarra.

Ya van llegando al final y antes de la traka turno para “Stranger On The Town” donde Vanian muestra la gran voz que tiene. Es un tema que se le ve disfrutar cantar con ese deje soul que tiene el tema. Llega “Eloise” y también Vanian está pletórico y entre el público alguno saca el abanico en plan Loco Mía. Pero hay que esperar a “New Rose” para que la gente reaccione de verdad. Se recibe como agua de mayo. Finalizan con “Neat Neat Neat” que la alargan más de lo debido con tanto parón pero que consiguen que no pierda su esencia en ningún momento.

En los bises empiezan yo creo con “Plan 9 Channel 7” aunque en el setlist ponga la versión de Love “Alone Again Or”.  Para meter el turbo con “Anti-Pope” y acabar de redondear la faena con el “I Fell Alright” que no deja títere con cabeza. El Capitán nos anuncia una más y como no podía ser de otra manera suena “Smash It Up” para un cierre perfecto y dejarte una buena sensación en el cuerpo con el Capitán ofreciendo la guitarra al personal y el de la teclas haciendo el ganso.

Al final el concierto dio para 1 hora y 10 minutos. Alguno se quejaba que duró poco. Hombre, si dura más y meten tres temas del primero pues guay pero si te meten tres temas que no me dicen nada pues como que no. Así que casi dejarlo como está.

Luego hubo un concierto a cargo del grupo The Saurs. Unos tíos muy jóvenes y que han sido ganadores del Villa de Bilbao. Se muestran con mucha entrega y atacan las canciones sin miramientos. Dos guitarras que echan chispas y un rompe baterías potente. Temas con sonido de rock garajero pero que me trae a unos Feelies más pasados de vueltas.  Después de los Damned todo te parece irrelevante.


Lugar: Fever (Bilbao)
Fecha del evento: 18 de abril de 2015
Texto: Antonio Lopez

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