La despedida de Rosendo de Bilbao. No os hagais viejos nunca

Rosendo se despide. Puede que no le siguiese y no prestará mucha atención a sus lanzamientos pero es ese tipo de artistas que si te dicen que ya no van a estar parece que te falta algo. Bueno, de sus últimos discos “Verguenza Torera” sí que le disfrute y unas cuantas oídas ya le di. Pero que leches, al Cesar lo que es del Cesar y Leño significaron mucho para mí cuando era un chaval y seguro que Rosendo y sus canciones tienen parte de culpa de meterme el gusanillo de la música. Es que tíos, el primer concierto pagando no se olvida en la vida y ese fue uno de Leño. Discoteca Trevol de Portu. Eran otros tiempos y la gente justa pero llovían ostias a la primera de cambio. Lo que está claro es que el tiempo le ha dado la razón y siempre creyendo que con Leño le iría mejor, pero que va. Rosendo se hizo un hueco y se ganó a su público que le ha sido fiel y con nuevas incorporaciones con el paso del tiempo.

El concierto es en el BEC y antes del mismo ya se anuncia un llenazo de aupa. Para abrir la velada primero tenemos a los riojanos Bicho*Z. Con el tema de las acreditaciones entro cuando ya están acabando. Le sigue Rodrigo. El hijo de Rosendo sigue otro camino musicalmente hablando con respecto a su padre. Hay que abrirse camino y si a alguno de los asistentes consigue enganchar bienvenido sea.

A la hora anunciada tenemos en el escenario a Rosendo y compañía. En formato trió y secundado por Rafa al bajo y Mariano a la batería. La verdad, que otras veces que le había visto me parecía que le faltaba algo de chicha al asunto pero esta vez Rosendo consigue darnos un gran concierto ayudado por un sonidazo que hace que las canciones brillen en todo su esplendor. A eso le sumas el tema de la iluminación y la parte visual que le dan todavía más fuerza al espectáculo. Y con el público entregado hace que todo funcione a las mil maravillas. Se hace un repaso a su carrera musical pasando por todas las etapas. Sabiendo medir los tiempos y en qué momento pisar el acelerador o pasar a la calma consigue que el BEC vibre y darse un baño de multitudes que es difícil de olvidar. Le tenemos un poco justo de voz, como nos dice la edad no perdona y dos conciertos seguidos se notan. Eso sí, verle mover los dedos por el mástil de su guitarra nos sigue maravillando. Siempre efectivo. Mostrándose muy fino cuando se requiere o más brutote cuando hay que meter toda la carne en el asador. El empiece con “Aguanta el tipo“ y “Por meter entre mis cosas la nariz“ para desperezar al personal que a las primeras de cambio recibe los temas que hacen retumbar el BEC. La molona “Cada día“ que es una gozada da paso a “Muela la muela“ y ese “y si duele que duela viva la revolución” que corea todo el BEC. En esa primera parte una joyita como es “Cosita“ y que disfrutamos de lo lindo. No se olvida de Antoñito Flores y su “No dudaría“ nos pone bien a tono. Disfrutamos de “Cuando” y nos arrolla con “Cúrame de espantos“ de su último disco que funciona perfecta. Baja un poco las pulsaciones con “No son gigantes“ y se pone en clave blues con “Mala vida“. Nos vuelve a poner otra vez a cantar el estribillo en “…Y dale!“ que aunque no la hayas oído en mil años nunca se te olvida. Un pletórico “Vergüenza torera“ da paso al momento cúspide de la velada. Cae “El tren“ que pone el BEC de bote en bote. Suena muy poderosa y nos dejamos la garganta cantando el tema. Bufff..sin duda el gran momento del concierto. Y a partir de aquí la traca final sin un momento de respiro. “Flojos de pantalón“, “Masculino singular”, “Pan de higo“ y “Navegando“ con toda la gente cantando los temas y acompañando al grupo en todas las canciones.

Para el bis Rosendo no se deja nada en el cargador y dispara todas las balas. Un final de fiesta de las buenas con “Agradecido“ y esa imágenes de todos los discos de su carrera, un “Loco por incordiar” que pone el BEC como una olla a presión para acabar con “Maneras de vivir” con la que no se puede resistir nadie aunque la hayas odio un millón de veces. Se vuelven a ir pero todavía nos tienen guardados el mejor regalo de despedida. Cae “¡Qué desilusión!” que fulmina a cualquiera y corta la respiración. Joder, se me pasa media vida por la cabeza mientras me dejo las cuerdas vocales cantando la canción.

No sé si ya se jubila y no lo tendremos más en los escenarios pero si es así el final ha estado a la altura de uno de los más grandes músicos que ha habido. Sólo decir que…. gracias por todo Rosendo!!!!.


Lugar: BEC (Barakaldo)
Fecha del Evento: 15 de Diciembre de 2018
Texto: Antonio López
Fotografía del facebook del BEC

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