Crónica del Festival Cruïlla 2018

De nuevo otro año más, la pasada semana, abrió sus puertas en el Parc del Fórum el festival más variopinto de Barcelona y que mejor sabe combinar todo tipo de música yFestival Cruïlla cultura, el Festival Cruïlla.

Aquí os dejo mis vivencias durante esos tres días (12-13-14 julio 2018):

Este año el festival comenzó en jueves y con solo tres artistas principales, pero a cada cual mejor. Todos los conciertos tuvieron lugar en el escenario principal, el escenario Estrella Damm, y entre concierto y concierto, iban animando al personal a pie de pista, estilo charanga rockera, las bandas callejeras Rolling Vives Collective y Always Drinking Marching Band.

A las 19.00h comenzó a caldear el ambiente Seasick Steve, que para mí y creo que para unos cuantos más, fue un gran descubrimiento. Este veterano bluesman (67 años, nada más y nada menos) originario de Oakland, nos supo entretener con sus guitarras rudimentarias hechas por el mismo y su banda (Dan Magnusson a la batería y Luther Dickinson a la guitarra o lo que se terciara), haciendo un repaso por sus grandes éxitos y tocando algunos temas de su próximo álbum ‘Can You Cook?’. A destacar el show en la melancólica ‘Walkin’ man’, donde subió a una chica del público y la sentó en frente de él para cantársela. Totalmente feliz de su experiencia en el Cruïlla, agradeció el haberle traído al festival justo el mismo día de Jack White del que se declaró fan. Es más, pude ver como estaba entre público en el concierto del exvocalista de The White Stripes.

Pasadas las 21:00h y tras una cuenta atrás en pantalla que no dejaba de actualizarse, irrumpió al fin, en el escenario, Jack White con gran expectación e impaciencia por parte de público allí congregado. Este gran músico y compositor de Detroit, nos ofreció un gran repertorio durante la hora y media que duró su actuación, pero a mi parecer, sin una gran conexión con el público. ‘Over and Over and Over’, ‘Would You Fight For My Love?’ y ‘Connected By Love’ fueron parte de los temas que tocó de su etapa como solista, pero por supuesto hubo tiempo para canciones de su ex-banda, que fue lo más coreado por el público: ‘Hotel Yorba’, ‘The Hardest Button To Button’, ‘We’re Going To Be Friends’, ‘Steady’, ‘As She Goes’ y, cómo no podía faltar, ‘Seven Nation Army’, encargada de cerrar el concierto.

Si con Jack White no me pareció percibir conexión con el público, con Bunbury fue todo lo contrario, la conexión y las ganas, se podían percibir desde antes ya que el primer músico de su banda pusiera un pie en el escenario. Por supuesto no nos defraudó ni con su puesta en escena, ni con sus movimientos ni con su repertorio con temas como ‘Frente A Frente’, ‘Lady Blue’, ‘La Actitud Correcta’, ‘Hay Muy Poca Gente’ y ‘Despierta’. Y, cómo no, para quitar añoranza a los siempre fieles fans de Heroes del Silencio, hubo tiempo para ‘Mar Adentro’, ‘Héroe De Leyenda’ y ‘Maldito Duende’.

Al día siguiente, viernes, cuando llegué pasadas las 19h, Camille ya estaba actuando en el escenario TimeOut. Esta fue mi segunda sorpresa de este festival. A pesar del calorazo y bochorno de ese día, esta particular ‘Björk’ alternativa francesa supo cómo atraernos con su espectáculo de música, danza, percusión y fusión total con el público. Nos presentó temas de su último trabajo ‘Oui’, donde brillaron canciones como ‘Twix’ o ‘Seed’, con las que dejaron una impactante imagen con toda la banda tocando tambores, ‘Home Is Where It Hurts’, con ese juego de danza y percusiones tan originales y subiendo a dos chicas del público para bailar con ella y sus coristas/bailarinas en el tema ‘Les Loups’. Camille nos abandonó esa tarde con ‘Allez Allez Allez’ después de un poco más de una hora, que realmente se me hizo corta, y que, a mí, en particular, me dejó muy buen sabor de boca.

Aproveché para ir a tomar algo antes de acercarme al escenario principal para ver a una de las grandes bandas de ese día, N.E.R.D. (No-one Ever Really Dies), el grupo de hip-hop de Pharell Williams y Chad Hugo. Con un grupo de seis bailarines más fans enloquecidos que permitieron estar en el escenario cantando, animando y bailando, constaté la repercusión que tiene este grupo fuera de nuestras fronteras, utilizando éxitos como bases para sus propios temas como por ejemplo ‘Seven Nation Army’ de The White Striples, ‘Blurred Lines’ de Robin Thicke, ‘Get Lucky’ de Daft Punk. Una pena porque no pusieron mucho énfasis a su obra maestra ’In Search Of…’ y por la sucesión de canciones conocidas de Pharell pero excesivamente recortadas. No es el estilo de música que me guste, pero para nada vi algo en ellos que me hiciera quedarme hasta el final y no aprovechar la oportunidad de ver, aunque fuesen un par de canciones, a Gilberto Gil que hacía acto de presencia en el Cruïlla dentro de su gira por los cuarenta años del álbum ‘Refavela’. Y eso es lo que hice, ver como el público fiel al de Bahía estaba totalmente entregado a este gran músico durante temas como ‘Aquí e agora’, ‘Refavela’ y su homenaje a Bob Marley con ‘Three Little Birds’.

Antes de prepararme para el plato fuerte del día y de que Gilberto Gil terminara, sobre las 22.15h, decidí no perder tampoco la oportunidad de ver en acción a la norteamericana LP (Laura Pergolizzi), gran compositora de gente conocida como Rihanna, pero que hace dos años con su albúm ‘Lost on you’, se supo hacer un hueco. Concierto con bastante afluencia de público y conocedor de los temas pero que por mi ansiedad por ver en primera línea a los Prophets of Rage, decidí abandonar y dirigirme al escenario principal.

Y por fin, pasadas las 23h, Prophets Of Rage salieron a escena embutidos en camisetas del Barça. La banda, formada por bajista, guitarrista y baterista de Rage Against The Machine e integrantes de Public Enemy y Cypress Hill, fueron a mi parecer la gran apuesta y acierto del día. Cómo no, fue una actuación explosiva y totalmente reivindicativa, donde no faltaron las alusiones en contra del sistema actual, con mensajes en la guitarra de señor Tom Morello en contra de Trump, el cual tuvo varias menciones durante la hora y media de actuación y a favor de la causa política catalana (Cataluña Lliure!). Para alegría de todos, el set list estuvo compuesto en su mayoría por versiones de todas las bandas integrantes de este proyecto, como ‘Fight The Power’ de Public Enemy, ‘Jump Around’ de House of Pain, ‘How I Could Just Kill A Man’, ‘Yo Quiero Fumar’ de Cypress Hill y los grandes éxitos de RATM: ‘Bulls On Parade’, ‘Freedom’ y el genial ‘Killing In The Name’. Si que eché a faltar algún tema del proyecto Audioslave, como homenaje al desaparecido Chris Cornell, pero en fin todo no podía ser.

Del desenfreno del escenario principal pasamos al relax con uno de los hijos de Bob Marley, Damian Marley. Mientras comía y tomaba algo sentada en la campa, disfruté de temas como ‘Beautiful’ o ‘Affairs of the heart’ y de la atmósfera reggae creada que siempre apacigua de una forma u otra, al personal y sobre todo, aproveché para coger fuerzas para la verbena festivalera/rumbera que se avecinó con La Pegatina. Para terminar, otro plato fuerte del festival, los colombianos Bomba Estéreo, estrellas de la noche o más bien de la madrugada ya que eran pasadas las 3.30h, gracias a la fuerte presencia de su cantante Li Saumet y su capacidad para hacer bailar al personal.

Con las pocas fuerzas que me quedaban, afronté el sábado como pude, aunque para mí fue el día más flojo del festival.

Fui directa a ver a primera hora a Fatoumata Diawara, después de haberla visto el año pasado acompañando a Matthieu Chédid en este mismo festival. Con solo dos trabajos publicados, empezó su actuación con ‘Don do’ el tema de su último trabajo ’Fenfo’, que se puede traducir como ‘algo que decir’. Y es lo que hizo ella, decir/hablar sobre su país, África y los problemas que desgraciadamente tiene. Respaldada por su banda, Diawara se maneja perfectamente en el escenario tanto para cantar, como bailar o tocar la guitarra eléctrica o porque no, hacer todo a la vez. Ritmo intenso, colorista y con sabor totalmente africano, es lo que nos ofreció esta nueva diva durante un poco más de una hora para la cual ‘La música es el instrumento que une al mundo’. A destacar la genial versión que hizo de ‘Higher Ground’ de Stevie Wonder.

De ahí, me fui al escenario principal para ver a Soja, grupo norteamericano de reggae y completamente desconocidos para mí. Creo que no llegué a aguantar más de tres canciones, me parecieron bastante aburridos a comparación de lo que había visto la noche anterior con Damian Marley y porque además, se me había pasado por completo que los peruanos We The Lion, tocaban en la carpa de Movistar así que cuando quise entrar ya estaba a tope. Me quedé un ratito escuchándolos desde fuera viendo como la gente coreaba temas como ‘Move Along’ o ‘Found Love’. No sonó nada mal e igual lo suyo hubiese sido haberles dado un escenario un poco mayor pero bueno, porque no el año que viene. Como al final no pude hacerme hueco para verles, decidí ir al escenario de Radio3 a disfrutar de Elefantes que para mí era una apuesta segura después de haberles visto el año pasado. Y eso es lo que pasó, mucha gente disfrutando de esta banda barcelonesa que no defraudó con los temas elegidos para su actuación, reclamando el poder de los compositores españoles de antes como el gran José Luis Perales y como no, recomendándonos que no nos perdiéramos la actuación del gran David Byrne.

Y eso fue lo que hice, irme directa a ver la que se preveía la gran actuación de la noche. El ex Talking Heads ofreció un concierto arrollador, con una puesta en escena espectacular. Partiendo de la nada, solo una gran cortina de tiras que bordeaba los tres lados del escenario, sin cables, ni altavoces, ni bafles, ni pantallas, ni monitores a la vista en el escenario, el gran David Byrne nos ofreció un show de una hora y media estudiado al milímetro, con una coreografía en completa coordinación y sintonía con la banda y sus dos coristas. Con un total de 12 personas incluido él, sobre el escenario, que iban apareciendo y desapareciendo en función del tema, todos con el mismo traje de ejecutivo de manga larga y con los músicos con sus correspondientes instrumentos colgados para facilitarles los movimientos, el resultado era que todos eran uno sobre el escenario, y ese uno era David Byrne. Comenzó con ‘Here’ y ‘Lazy’, pero ya enseguida empezó con temas de los grandes Talking Heads, como ‘Slippery People’, ‘Once In A Lifetime’, ‘The Great Curve’ y ‘Burning Down The House’, para terminar con una versión de ‘Hell You Talmbout’ de Janelle Monáe. Y si, fue la gran actuación del sábado para mí.

¿Qué hacer después de ver esa actuación? Pues intentar salvar lo que quedaba de noche. Lo intenté primero con The Roots pero su fórmula de hip-hop con soul y funky a pesar de tener un buen ritmo y sonido, no consiguieron revivirme. Ni siquiera con temas tan conocidos como ‘Stay cool’, o el ‘Jungle boogie’ de Kool & The Gang. Mientras tocaban The Roots, en el escenario principal, en el de TimeOut se esperaba con ganas a Ben Howard, el único artista de todo el festival que salió con mas de media hora de retraso pero que empeoró la situación con su lánguida y melancólica actuación. Sino me quería ir ya para casa, solo me quedaba ir hacia el escenario de Radio3 a disfrutar de La M.O.D.A. (La Maravillosa Orquesta Del Alcohol) y si, hice bien. Esta banda burgalesa no me defraudó, ni a mí ni a todos los allí presentes con su música con influencias folk, country y rock and roll que me recordó a aquellos buenos tiempos de verano escuchando a los Celtas Cortos.

Pero yo ya no daba para más, así que después de los dos días anteriores de festival y teniendo en cuenta que el martes estuve viendo a Pearl Jam y el miércoles a Queens Of The Stone Age, decidí dar por terminada mi presencia en el Cruïlla.

Hasta el año que viene!


Lugar: Parc del Forúm (Barcelona)
Fecha del Evento: Del 12 al 14 de Julio de 2018
Texto: marag

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