Vetusta Morla, un paso más

La gira de presentación de “Mismo Sitio, Distinto Lugar” (2017) va más allá de una serie de conciertos presentando un nuevo trabajo discográfico. Se vive como una sucesión de eventos musicales multitudinarios gracias al merecido éxito de la banda madrileña. Una victoria artística lograda a lo largo de muchos años en los que se han ido sucediendo muchísimos directos, actividades paralelas que han ido enriqueciendo su carrera y la publicación de cuatro discos notables que han calado hondo en el panorama del pop-rock cantado en castellano. Como tal, una semana antes de su actuación junto al Museo Guggenheim de la capital bizkaitarra, Vetusta Morla colgaban el cartel de entradas agotadas en La Caja Mágica madrileña con un aforo para 38.000 personas. Un hito memorable.

Esta crónica ha de comenzar señalando el conjunto del evento para pasar a centrarnos después en lo fundamental, la música en vivo. La previsión organizativa fue acumulando pequeños errores que se convirtieron en un hastío para el muy cívico público que acudió a la cita. Colas eternas que se agilizaron demasiado tarde y una entrada al recinto mal planteada. En anteriores conciertos realizados allí (Arcade Fire, Bob Dylan, Björk) el acceso superior funcionó correctamente porque el número de tickets  vendidos fue significativamente menor. En este caso, se llegaron a ver peligros potenciales y personas que no pudieron ni siquiera llegar a entrar. Con el dato de venta anticipada se tenían que haber previsto otros métodos de acceso. Por otra parte, para esa cantidad de audiencia, el sonido, aunque bueno, fue insuficiente en los metros lejanos al escenario, siendo recomendable una segunda línea de altavoces. Al igual que las pantallas, que fueron escasas en número y tamaño. Debido a todos estos problemas se sufrió un retraso de media hora, mal menor para ofrecer una solución parcial.

El comienzo del concierto fue con el tema titular de su último disco, una manera arriesgada al igual que gran parte del repertorio posterior, apostando por esos medios tiempos repletos de intensidad que no son el camino más sencillo para salir airoso en un espacio como el que correspondía. Sin embargo es en aspectos como este donde ha radicado el porvenir del sexteto. Actitud intachable sobre las tablas, sobresalientes a nivel técnico, escénico y pasional. Las nuevas composiciones se integran maravillosamente en su cancionero e incluso ya se intuyen temas perdurables como La Vieja Escuela, Te Lo Digo A Ti o Consejo De Sabios, la cual se coló en los bises. En comparativa, todavía les falta un punto de desarrollo y rodaje frente al sonido compacto de canciones veteranas como Golpe Maestro, Cuarteles De Invierno o Valiente. Las dos cumbres del recital llegaron desde su debut “Un Día En El Mundo” (2008): Al Respirar, absolutamente emocional cada vez que es interpretada y Copenhague que sigue sonando fresca a día de hoy.

Se superaron las dos horas de concierto y el cierre vino dado por El Hombre Del Saco y Los Días Raros, que supuso una certera, intensísima y contundente catarsis, un cierre perfecto a un espectáculo musical sensacional, a un concierto notable y con varios momentos muy emocionantes.


Lugar: Explanada del museo Guggenheim (Bilbao)
Fecha del Evento: 1 de Julio de 2018
Texto Rubén García Valle

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