EL Deleitoso triunfo de Depedro en Toledo

Jairo Zavala es un tipo listo, de indudable talento y porte afable, con la capacidad, digna de alabo, de aunar en un mismo plato ingredientes muy dispares que, con el toque justo, conforman un guiso del gusto de todos los paladares. Sus dedos son los encargados de  esparcir las notas y de su boca brotan las palabras idóneas con las que elabora, junto con unos llamativos y resolutivos componentes, unas vistosas y variadas raciones donde la conjunción de colores y sabores impregnan de gozo la inconfundible y personal cocina de Depedro.

Los conocedores de sus creaciones saben de sus virtudes, por eso no era de extrañar que el Círculo de Arte de Toledo acabara repleto de jubilosos comensales la noche del sábado, expectantes por comenzar la degustación de una carta que, bocado a bocado, fue desgranándose y dibujando sonrisas por doquier.

“Como el viento” arrancaba el cocktail sin que fuera necesario preguntar si “Hay alguien ahí”, porque  los aplausos manifestaban que “un hombre bueno”, realmente bueno, con patillas marca de la casa, comandaba el grupo de exquisitos chefs que, con estos tres primeros entrantes, ya dejaban bien claro que no venían de comparsa.

Es tan bueno el conjunto de su producto que apenas presenta variaciones con respecto a otros eventos, siendo prácticamente cada pieza servida, salvo alguna excepción, en el mismo orden de siempre. En este sentido podemos decir que no hay sorpresas, lo cual no resta en absoluto porque la realidad es que es tanta la calidad y la pasión con la que se confecciona que cada una de las sustancias que utilizan quedan impregnadas en el ambiente justificando más que de sobra que no se salgan de la dirección habitual, para vitalizar a las almas presentes como mejor saben, manejando con maestría cada uno de los instrumentos de los que se sirven, en los que no falta la consabida base de batería, bajo y guitarra, pero agitada con gracia y determinación, y a la que suman maravillosos adornos por medio de una segunda guitarra, teclados, saxo e incluso el violín de Jordi Montero en esa bonita canción que es “Nubes de papel” Así pues, y como no podía
ser de otra manera, la temperatura fue subiendo al ritmo que el quinteto comenzó a marcar con un “desenchufado” en medio de la agitada gente que poblaba la iglesia toledana, a quienes en todo momento quisieron hacer partícipes de la fiesta, y que ya no decaería desde las tablas, a la que también fue invitado aportando su magistral toque un genio de las teclas como es Julián Maeso.

Tu Mediodía, Te Sigo Soñando, Panamericana, Ser Valiente, Miguelito oLlorona fueron de los platos más jaleados, quedando para los postres una siempre maravillosa Diciembre, con el regusto final de la cosas bien hechas y, más importante aún, el amor y entusiasmo con el que se nos ofrece. En definitiva, el del sábado fue un convite en el que los invitados salieron relamiéndose y alabando las andanzas del formidable proyecto que lidera un imperial Jairo Zavala.


Lugar: Círculo de Arte de Toledo
Fecha del Evento: 3 de marzo de 2018
Texto y fotografías: Luis López Pascual

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