Cronica del concierto Shirley Davis & The Silverbacks en el marco del Bilbao Black Experience

El año 2017 toca a su fin pero Bilbao no pierde fuelle musical. Varias fueron las propuestas para el pasado jueves; a saber: Travelling Brothers & Ina Forsman, Pat Fennec y la propuesta que hizo mover mi culo de la comodidad y el calor del hogar, Shirley Davis & The Silverbacks en el marco del Bilbao Black Experience. Curtida en mil batallas, conocida es la historia de su descubrimiento al salir a cantar invitada por la carismática e inmensa Sharon Jones. A partir de ahí, un cazatalentos eficaz (TucXone Records) la ofreció grabar con los Silverbacks (‘Black Rose’)y el resto ya es historia.

Cincelada a golpes de directo, los festivales de música con alma, de ese soul que nos gusta, se la rifan. Su propuesta no es nueva y, para mi gusto, está pelín agotada (banda con cantante femenina apoyada por banda, mayor o únicamente masculina. Así que tocaba ver si me tragaba mis palabras o salía reforzado en la idea.

Con un poco de retraso hicieron acto de presencia los Silverbacks para dar rienda a instrumentales al uso, de esos que se utilizan como pretexto para la presentación de la figura. Demasiado largo para el que esto escribe (cuatro temas) y sin nada que achacar a los ejecutantes que se saben el oficio, la salida de Shirley Davis nos permitió comenzar a disfrutar (ya van viendo los lectores que al final me tragué mis palabras) de un show vitalista, con las dosis justas de funk, con arrojo soul y una cercanía de la Davis que se subió a un espontáneo a bailar con ella y que, después, fue ella la que bajó a bailar con el respetable (por cierto, mucho más danzón de lo habitual en la parquedad del público de la capital del mundo).

Elegante y africanista en el vestir, la Davis dio una lección de saber estar, sin histrionismos de diva y con una voz que arrollaba compacta en “Dilemma”, potente en “Black Rose” y poseedora de un registro soul incandescente en “Make My Day” (aquí fue cuando se bajó a bailar). No posee una personalidad arrolladora como su “descubridora” Sharon Jones, pero sí el suficiente carisma como para llevar el bolo a sus derroteros, a lomos de una banda que me gustó en su sobriedad y sin caer en el “profesionalismo” de otras. El guitarra sobrado, el teclas gustándose, los metales sobrios y la sección rítmica a lo suyo, aportando poso al recipiente musical. El concierto fluyó sobrio y consistente, con ramalazos de soul sinuoso y cimbreante funk con groove que, cosas de la calidad, no abusó del wah wah.

Un buen concierto en suma que me hizo tragarme mis palabras del primer párrafo y del que salí más contento que unas pascuas. Había pensado no acercarme por mor de mi prejuicio, pero, al final, me alegré de haberlo hecho.


Lugar: Bilborock (Bilbao)
Fecha del Evento: 14 de Diciembre de 2017
Texto y fotografías: Lorenzo Pascual

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *