CRÍTICA DE ‘THE SQUARE’

THE SQUARE (Ruben Östlund), Suecia

La ganadora de la Palma de Oro de Cannes es una performance en sí misma. Östlund prepara una mezcla explosiva de miserias humanas, prende la mecha y comienza el espectáculo. La provocación, hipocresía y el cinismo serán los cimientos de ese cuadrilátero de límites tan difusos como es The Square.

El protagonista de esta afilada sátira es un petulante director de un museo de arte contemporáneo, que nos irá mostrando su lado más grotesco conforme avanza la historia. Los personajes se desenvuelven en un entorno de artificialidad y corrección social que funcionan como crítica y exploran los desdibujados límites entre nuestros instintos más primarios y el encorsetamiento al que nos sometemos en público para poder ser aceptados.

Tal como hizo en su anterior película “Fuerza mayor”, Östlund es capaz de mantener una sensación de incomodidad sostenida llevada al extremo en esta ocasión por Terry Notary, el cual protagoniza una de las escenas más controvertidas de este largometraje.

Sexo vacío, marketing sin escrúpulos, gente acomodada con sonrisa de etiqueta, represión de pulsiones y arte carente de contenido dan forma a ese pastiche que no dejará indiferente a nadie.

¡Bienvenidos a la jungla!


Texto: Inés Arqued

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