Swans y su Deliquescence en el Antzoki

Michael Gira y los suyos nos visitan en la gira de presentación de su último disco grabado en directo y que han titulado “Deliquescence”. Las cosas claras. No he oído el disco entero de seguido. Con un tema de media hora ya tengo bastante. Vamos, que sorbito a sorbito vas catando el material porque de un tirón es duro de pelar. En Swans no vas a encontrar canciones con estribillos tarareables. Así que después de dedicarle una oída a su música hay que volver a algo más asequible para despejarte de la tormenta sónica que te acaba de caer encima. El grupo Kangrena tenía un  single con el título “Terrorismo Sonoro”. Me da la risa. Todavía no habían oído a Swans.

De telonero tenemos a Baby Dee. Acompañada de un guitarrista y ella tocando el acordeón nos deleitan con su propuesta sentados en sus sillas como si de una pareja de flamenco se tratará. Lo digo por la forma de acompañar con la guitarra y los caretos que pone Baby Dee en cada canción. Todo sentimiento. Su música es bien recibida por la audiencia e incluso alguno grita que se calle el personal que no le deja oír.

Michael Gira no se ata a nada y sigue lo que él tiene en su cabecita en cada momento, graba sus discos en su propio sello y como dice algún video colgado por la banda en youtube “Thank you for listening to our music. I hope it gives you some joy and pleasure.“. Vamos, que en el fondo espera que te lo pases bien. Pero es que en directo te pueden pasar dos cosas. O te dejas llevar por la propuesta y acabes abducido o al cabo de un rato te parezca muy denso y desconectes. Ya no sólo por la duración de los temas sino porque la descarga sónica es de las que hacen pupita. Tus tímpanos te piden un poco de tregua ante tal vendaval sonoro que sale del escenario. Y aunque las canciones se alargan hasta la extenuación y puede parecer que están tocando lo que les sale de los huevos lo cierto es que es el mismo setlist que se llevan currando durante toda la gira por lo que lo al final todo tiene que seguir un patrón más ó menos estructurado. Ellos se hacen 5 ó 6 canciones en dos horas por lo que tú estado de ánimo es muy importante a la hora de afrontar lo que te ofrecen Swans.

Michael Gira es como un director de orquesta y marca los tiempos en cada canción, indicando cuanto se tiene que alargar una parte de la canción o cuando tiene que entrar un instrumento. Así que todos los miembros de la banda tienen que estar atentos en todo momento a lo que Gira propone para saber cuál va a ser movimiento a seguir. Resulta curioso cómo le indica al músico que se encarga del Lap Steel cuando tiene que pisar el pedal. Y como se enfurece cuando el técnico no consigue el efecto adecuado a lo que necesita la canción. Y es que hay miradas que matan. Levanta los brazos como si estuviera en un rito espiritual y estuviese poseído mientras nos taladra el cerebro sin miramientos. Así que el cuerpo tiene que estar preparado ya que sólo empezar nos pone a tono con los cuarenta minutos de “The Knot”. No pasa nada, es la primera. Además siguen con “Screen Shot” que es mucho más llevadera y con la que se nota que la gente disfruta y los meneos de cabeza al unísono de la música son generales. Pero llega “Cloud of Unknowing” y dejarte exhausto es poco. Eso de decir “cuando acabe este tema nos vamos más atrás” te puede resultar una espera infinita. Desde el fondo de la sala tampoco te escapas del vendaval sonoro. En la barra del Antzoki lo saben y regalan tapones para el que lo solicite. Con “The Man Who Refused to Be Unhappy” nos dan un poco de respiro dentro de lo que cabe claro. Hay gente que se deja llevar y hasta se lanza a menear el esqueleto.  Los Swans son muy duros de pelar y si a esto le añades una muela que te está tocando los cojones el lote está completo. En el último tema me las piro. Necesito un ibuprofeno.


Lugar: Kafe Antzokia (Bilbao)
Fecha del Evento: 09 de Octubre de 2017
Texto : Antonio López

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