ZINEMALDI 2017: DÍA 7

THE DISASTER ARTIST (James Franco), Estados Unidos

Merecidísima Concha de Oro para este hilarante homenaje al frikismo más popular. La película, dirigida e interpretada por Franco, se centra en el making of de “The Room”, largometraje que rezuma tanta caspa como encanto y logra llenar las salas cada vez que se proyecta.

En la década de los 90 Tommy Wiseau escribió, dirigió, protagonizó y produjo (sí, todo eso) un producto de nefasta calidad interpretativa, en el que ni el mismísimo equipo tenía fe. Poco podían imaginar que algunas de las frases de ese libreto como el “Oh, Hai Mark” pasarían a ser impresas en tazas y camisetas gracias al éxito que ha ido cosechando con el paso de los años.

El argumento es sencillo: Un par de amigos unidos por su pasión por el cine viajan a Hollywood para probar suerte en el mundo de la interpretación. La pareja está formada por una especie de Mario Vaquerizo a la americana y un joven con look James Deaniano, con menos salero que una escobilla de wáter. Tras tocar muchas puertas y ser rechazados en innumerables ocasiones, deciden iniciar un proyecto por su cuenta.

Franco ha sabido tratar con mimo y respeto a un personaje del que ha sabido sacar todo el jugo, y se está llevando el aplauso generalizado de público y crítica. Aprobado y con nota.

THE FLORIDA PROJECT (Sean Baker), Estados Unidos

Del director de “Tangerine”, nos llega este maravilloso y colorido viaje rodado en 35 milímetros hacia las entrañas de la podredumbre.

A pocos metros de la perfección del parque Disney de Orlando, se ubica un conjunto de moteles de tonos chillones donde las familias luchan día a día por sobrevivir. Ganarle el pulso a la decadencia es mucho más sencillo desde el mundo de la protagonista de esta historia, Moonee. Esta chiquilla de 6 años que ajena a todo corretea, escupe y va insultando con sus amigos por todo el edificio, consigue enternecer y arrancar más de una risilla a pesar de lo devastadoras que son las circunstancias que la rodean.

Frente a la frescura de los niños, las preocupaciones y formas de enfrentar la vida de las mujeres que los tienen a su cargo y un maravilloso Willem Dafoe que encarna a un conserje que vela con mimo por su rebaño.

Un buen retrato de cómo conviven la América más miserable y olvidada junto con el consumismo y la alegría enlatada.

FE DE ETARRAS (Borja Cobeaga), España

Dividiré la crítica en dos partes:

1ª parte: Golpe de efecto de la campaña publicitaria.

Cualquier artista que se precie quiere, en última instancia, que su creación esté en boca de todos. Conseguido. El cartel publicitario de dimensiones colosales que cubrió uno de los edificios de San Sebastián, atrajo la mirada de la opinión pública y despertó la curiosidad de cómo trataría la película un tema que aún levanta tantas ampollas.

2ª parte: Y llega la película.

Divido las dos acciones porque una vez vista y analizada, la polémica pierde sentido. Obviamente, es imposible que nadie se moleste al tratar el tema del terrorismo en el País Vasco, pero el tono humorístico que emplea la cinta, no tiene como objeto el desprecio a las víctimas, sino el caricaturizar los palos de ciego que da un comando de una ETA que empieza a sumirse en un estado de letargo.

El director de «Pagafantas» y la aclamada «Ocho apellidos vascos», nos relata la espera de directrices de un grupo que pretende llevar a cabo un sonado atentado en Madrid. La historia arranca con una buena dosis de humor negro, pero a medida que evoluciona la trama los chascarrillos van perdiendo fuelle y ni el mismísimo Julián López puede acabar salvando una propuesta que pierde todo el punch.

Javier Cámara y Gorka Otxoa consiguen tirar del carro para que el espectador acabe pasando un rato agradable, pero lo dicho, sin volverse loco.


Texto: Inés Arqued

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *