The Reverend Peyton’s Big Damn Band incendia el kutxa beltza con su potente energia

The Reverend Peyton’s Big Damn Band están de gira este mes por varias ciudades y como no podía ser menos tuvo parada el pasado domingo en el Kutxa Beltza de Bilbao.  La banda americana de blues está compuesta por el Reverendo Peyton con sus variopintas guitarras, su esposa Breezy en la tabla de lavar y pandereta y Maxwell Senteney a la bateria.

Sobre las 20:10h salieron al escenario para presentar su nuevo trabajo Front Porch Sessions un álbum del cual están muy orgullosos y donde la crítica lo ha certificado con unas buenas respuestas. Empezaron con unas cuantas canciones de sus primero trabajos “Aberdeen” y “Something for nothing” que sonó a las maravillas y se vio una magnífica interpretación vocal a cargo del reverendo que hizo calentar el ambiente de la sala.

Prosiguieron con dos temas del álbum So Delicious , la potente “Front Porch Trained” y la linda melodía de comida y amor “Pot Roast and Kisses”. Toco turno a las canciones del nuevo álbum. Se marcaron cinco temas del tirón, las canciones suenan ásperas, sin concesiones a la tecnología moderna pero nos les hace falta. Sonaron “One Bad Shoe”, “Shakey Shirley” donde el reverendo puso su poderosa guitarra licks al servicio. Siguió con la canción más alegre del disco “We Deserve a Happy Ending” y luego toco turno para dos canciones de blues antiguo de otros artistas que las versiona: “It´s All Night”  y “Combread e Butterbeans” donde se vio la energía con el reverendo toma estas viejas canciones donde el ritmo puede ser medido, pero tiene un tipo de sentimiento brutal que las hace suyas.

En el tramo final siguió incendiando nuestros oídos con temas de sus primeros discos, pasaron desde la brillante y bailonga “Bean Blossom Boogie”, y que decir de “Let your light shine” que el revendo estuvo solo con su guitarra y su vozarrón, luego toco turno “Mama´s Fried Potatoes” donde comento que en USA hoy era el dia de madre, y pregunto al publico cuando se celebraba aquí, con “Cant Judge a Book” puso punto y final al concierto. Después de unos segundos y la insistencia del publico volvieron a salir a escena, esta vez el reverendo tenía una hacha como guitarra, daba un poco miedo, pero se comportó y junto a su esposa y Aaron se despidieron dando lo mejor de ellos, hasta hubo tiempo para que Breezy puso en llamas su tabla de lavado.

En definitiva, un magnifico concierto donde se vio a un grupo alegre y divertido que sabe trasmitir su energía y música a los presentes. Esperemos que estén de vuelta pronto y que la gente se anime a verles, pero lo que estoy seguro es que todos los que estuvimos salimos cargados de energías y con ganas de mas.

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