Marah y Cracker, dupla de autentico lujo en el Antzokia

Vaya cartel. Que te lo encuentres en los festivales que se avecinan pues es de lo más normal pero en una sala no se suele dar mucho. Para un servidor el concierto del año sin duda. Dos grandes grupos que si vienen por separado me imagino que movería la misma gente ya que si te gusta uno difícil que no te guste el otro. De todas formas los comentarios de yo soy más de Cracker o yo soy más de Marah estaban presentes entre el público. Ambos ya han estado por estos lares no hace mucho. Cracker presentando su último disco “Berkeley to Bakersfield” y Marah con su reunificación.

Los primeros en aparecer son Marah. Y de ellos lo que nunca falla son las ganas y la entrega para defender sus canciones. Lo dan todo y se meten al público en el bolsillo en un plis-plas. Pero claro a parte de ganas hacen faltan canciones y los Marah van sobrados. En un cancionero que dejo de lado “20,000 Streets Under The Sky” pero que de todas formas resulta infalible. Del tirón “It’s Only Money, Tyrone”, “Family Meeting”, “The Catfisherman”. La Steel Guitar de Mark Sosnoskie es fundamental en todos los temas. Llega “Barstool Boys” y ya nos ponen la piel de gallina. Sublime. Momento para cambio de instrumentos. El bajo a la guitarra y la Steel guitar al bajo para interpretar “The Dishwasher’s Dream” en la que Serge Bielanko se baja a cantar y soplar la armónica dándose un paseo por el público. La gente encantada. “Fever” siempre te desarma y te deja KO. Y cuando estás en la gloria llega la hora de interpretar unos temas entre el público lo que a la gente le gusta mucho pero que en el Antzoki al ser un sitio algo grande me deja parado. Según donde estés no les oyes como dios manda y corta un poco. Se hacen “Round Eye Blues“ y “Santos de madera“ que anima a la gente a corear la canción y apoyar al grupo. Pero nos vuelven a poner la pilas sin miramientos con una demoledora “Sooner Or Later“ y una portentosa “Christian St.“. David esta donde le gusta. Sudando la gota gorda. Nos fulminan con “The History Of Where Someone Has Been Killed“ en la que Serge cae  al suelo extenuado después de soplar la armónica en lo que parece que no tiene fin. Acaban con “Wilderness” y el grupo a tumba abierta y sin concesiones.

Para los bises siguen pisando fuerte con “Angels of Destruction!” y cuando parece que esto no se puede superar cae “Walt Whitman Bridge” con todo el grupo cantando y a los coros y la felicidad no puede ser mayor. Hubiéremos querido más pero nada que objetar. Los Marah está claro que han vuelto para quedarse y sólo contar los días para que graben algo nuevo.

Los Cracker empiezan tranquilos con sólo el apoyo de la Steel Guitar. David Lowery y Johnny Hickman  se hacen dos temas como para ir entrando en materia. “Dr. Bernice“ y “Around The World”. Después del tormentón de Marah nos dejan un poco fríos pero es la forma elegida y la interpretación y el sonido que le acompaña nos hace presagiar un concierto memorable. Y es que a los Cracker no les hace falta nada más que ir tocando sus canciones para demostrar que son unas de las mejores bandas americanas de todos los tiempos. No te esperes coloquios con el personal ni fuegos artificiales. Ver a Johnny Hickman tocar la guitarra es como una clase magistral del manejo de este instrumento. Parece que te está diciendo tú pones el dedo aquí y luego aquí y esto suena de maravilla. Sublime en todo momento con unos punteos estelares y de los que crean afición. Y no sé si hay alguien que cante como Johnny Hickman.  Los abra mejores claro está pero sus canciones estás echas para su voz. Y ya con la banda al completo no faltan los temas emblemáticos acompañados de otros de su último disco. La gozada de “Almond Grove“ da paso a joyas como “The Golden Age“, calientan el ambiente con la insuperable “Teen Angst (What the World Needs Now)“. No faltan “Low”, un “Sweet Potato” enlazado con “This Is Cracker Soul”. Pesos pesados entre los que no desentonan  “California Country Boy“ cantada Johnny Hickman ó “Wedding Day“. Meten cera de la buena con “I Want Everything”, “Take The Skinheads Bowling” ó la aclamada “Euro-Trash Girl“ para acabar con una sublime interpretación de “One Fine Day“.  Diez minutos de gloria bendita.  La gente entregada se deja la garganta con los “oess” de rigor y consiguen arrancar dos bises con “Gimme One More Chance“ pero sin “Seven Days“.

No sé si volveremos a tener otra velada como está así que la guardaremos en la memoria por los siglos de los siglos.


Lugar: Kafe Antzokia (Bilbao)
Fecha del Evento: 6 de mayo de 2017
Texto: Antonio López
Fotografías: Lorenzo Pascual

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