ZINEMALDIA 2017: DÍA 8

NOCTURAMA (Bertrand Bonello), Francia

Nocturama ha sido una de las sorpresas del festival. Un filme no apto para todos los gustos, un filme que incomoda y fascina a partes iguales pero que sin duda, no deja indiferente. El bueno de Bonello, bien lo dice: «He hecho lo que he querido». Y se nota. Como entrante, media hora de tensión incrustada en el mutismo de los protagonistas. Miradas que se entrecruzan, mochilas en el metro, movimientos estudiados que se van presentando a golpe de una música casi hipnótica. Aquí es cuando empezamos a comprender porqué Cannes no quiso darle acogida a este largometraje.

No tardamos en comprender por dónde van los tiros en este grupito. Heterogeneidad social, pero un objetivo en común: Hacer que la capital francesa arda. El público, se apresura y crea el vínculo: Terrorismo yihadista. Pero no siempre todo tiene una explicación predecible. Matar en aras del anarquismo, el incorformismo o símplemente, porque es fácil hacerlo y punto. A veces los motivos sobran.

La segunda parte del filme transcurre dentro de un centro comercial, donde el grupo se atrinchera a la espera de que los ánimos se calmen. El edificio parece cobrar vida propia. Un gigantesco vientre capitalista que les abre los brazos con una promesa de abundancia y seguridad. Gracias a la música electrónica y el uso que se le da al sonido,se crea un ambiente casi onírico. Sueño que empieza a resquebrajarse, cuando uno de ellos se da cuenta de que han sido localizados por la policía. Estos irrumpen en el edificio y comienza la caza.

El espectador se mete en la piel de los jóvenes, se esconde con ellos, jadea en la oscuridad con ellos e incluso muere (de forma casi poética), con ellos. Nocturama nos deja un sabor agridulce y un poso que invita a la reflexión.

DANGSINJASINGWA DANGSINUI GEOT/YOURSELF AND YOURS (Hong Sang-soo), Corea del Sur

Película sobre la indecisión amorosa (tema central de su filmografía) y una nueva nota de color en su paleta: la capacidad que tiene el amor para reinventarnos en cada ocasión. Una pareja se separa por la falta de confianza en la palabra de la protagonista y, en sólo una hora y media, toda una poderosa reflexión sobre lo que exigimos de nuestra pareja y lo que debemos conservar de nosotros mismos frente al otro.

A través de las peripecias de sus protagonistas, el amor se autodestruye, para crearse por generación espontánea en la siguiente escena, entre lo real y lo imaginado (sublime las ensoñaciones del joven sobre las posibilidades de reconciliación, en las menos mal… que no hay dos sin tres), y la sensación que todos tenemos de que, quizás, haya por ahí un doble o un hermano gemelo al que nos gustaría culpar de lo que hemos hecho y no queremos reconocer.

ARRIVAL (Denis Villeneuve), USA

Louise Brooks (Amy Adams) es una reputada experta en lingüística que debe afrontar la trágica pérdida de su hija. Tocada por el abatimiento, asiste asombrada a la llegada de 12 naves alienígenas que se sitúan en diversos puntos del planeta. Reclamada por el ejército, Louise viajará hasta Montana, Estados Unidos, junto al científico Ian Donnelly (Jeremy Renner), para intentar establecer una comunicación con los “visitantes”.

A medio camino entre el cine de encuentros con extraterrestres y el drama psicológico de tintes fantásticos, ‘Arrival’ maneja con habilidad las idas y venidas entre la dimensión humana y la escala cósmica de sus muchas y ambiciosas tesis; sin embargo, en su recta final, las nobles ansias de grandeza del relato conducen al film hacia un mesianismo algo ampuloso. Cabe decir que Villeneuve no ha sido nunca un cineasta de la ligereza: su ambición es la de revelar algo profundo sobre la existencia humana. En ‘Arrival’, esa “verdad” está vinculada a dos planteamientos centrales: por un lado, la celebración de la comunicación como sostén político, moral y existencial de la sociedad y la naturaleza humanas; por el otro, un estudio de la pérdida de un ser querido sostenido por equilibradas dosis de romanticismo y fatalismo.

L’ODYSSÉE/THE ODYSSEY (Jérôme Salle), Francia

En el verano de 1946, la familia Cousteau vive al completo en su casa a la orilla del Mediterráneo, en un paraíso en la tierra. Pero, a pesar de todo, Jacques no es feliz. Bucear y ver las estrellas junto a su mujer y sus dos hijos no es suficiente para él, pues ansía vivir grandes aventuras y cree en el progreso.

Diez años más tarde, ya convertido en una celebridad internacional gracias a inventos como los dispositivos de vida autónomos, tendrá graves enfrentamientos con su hijo Philippe, que intenta hacerle ver que el progreso y la polución tienen consecuencias nefastas en el mundo marino. Juntos a bordo de su buque Calypso sabrán dejar de lado sus diferencias… hasta que la tragedia llegue.

Jérôme Salle dirige este ‘biopic’ sobre Jacques-Yves Cousteau, que además ha co-escrito junto a Laurent Turner. Lambert Wilson da vida al famoso explorador submarino, mientras que Pierre Niney es Philippe y Audrey Tautou Simone, la esposa de Jacques.


Texto: Zaioa López e Inés Arqued

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