ANARI Y TULSA en el Kafe Antzokia

El ciclo de conciertos Izar & Star se ha consolidado durante las últimas temporadas en Bilbao y se han multiplicado sus citas en el calendario de eventos musicales de la capital bizkaitarra. Debe tomarse como una alegría absoluta para cada persona melómana e interesada por las actuaciones en vivo. Una oportuna manera de redescubrir gran parte del mejor cancionero de la historia bajo el prisma de artistas de nuestra escena más cercana. En este caso, desde Azkoitia, Anari afrontaba un repertorio con el título de Vs. mi menor y Tulsa una reinterpretación de “Highway 61 Revisited” (1965) de Bob Dylan.

Con su guitarra acústica y su poderosa y personal voz, Anari dio comienzo a su recital recordando Hegoekira Begira, tema que ya cantó junto a Akauzazte hace más de veinte años. De una manera sencilla y parca, directa, fue el inicio del recorrido por un conjunto de versiones que comprenden las canciones con las que ella comenzó a tocar la guitarra, aprender los primeros acordes y entre todos, la facilidad de la posición de mi menor, el más triste de ellos, como aventuró a señalar en una de sus intervenciones. A partir de ese momento apareció en escena Ander Mujika que acompañó con su guitarra, efectos y teclado el resto de la actuación, creando unos interesantes arreglos que subrayaron con elegancia cama ataque rítmico.

Entre las versiones cabe destacar una soberbia The One I Love de R.E.M., una pausada Girl From The North Country del primer Dylan o The Ship Song de su admirado Nick Cave. Uno de los aciertos de la velada, y un admirable trabajo es la relectura en euskera de cada verso, adaptando todas las letras y haciendo un núcleo homogéneo, creando una entidad artística en la que las emociones ganaban cercanía, y por tanto, universalidad. Ante la petición de más temas por parte de un público entregado, también intercaló composiciones propias como la certera Orfidentalak del reciente disco “Zure Aurrekari Penalak” (2015).

Llegó el turno de Tulsa, proyecto musical formado por Miren Iza hace más de diez años y con “La Calma Chicha”, su tercer disco bajo el brazo. Las expectativas fueron ampliamente satisfechas, con un sobresaliente como nota al tomar un emblema como es ese disco hito de Bob Dylan, “Highway 61 Revisited” y asentarlo en la propuesta musical actual de la banda. Con una reinterpretación sintética de cada canción sin perder la esencia de cada recoveco de esas pistas eternas, nos topamos, tomadas en orden, una sorprendente y ralentizada Like a Rolling Stone, un galopante Tombstone Blues, una abrumadora Ballad of a Thin Man o la canción titular, cada una ajustada de manera ejemplar a lo que debe significar recrear una obra ajena. Es decir, captar los elementos básicos y revertirlos por un prisma propio ofreciendo nuevas sensaciones al oyente. En el pulso final, las riendas de Desolation Row fueron domadas por Alfredo Niharra.

Iza fue capaz de ser ella misma mientras sobrevolaba el aura del Dylan sonriente por toda la sala. Al despedirse del de Duluth, repasó también su reciente repertorio propio en directo, con un resultado apabullante, ganando enteros sobre pasadas giras. Uno de los momentos inolvidables fue cuando invitó a Anari a cantar juntas Araña, que grabaron para “Espera la pálida” (2009). Memorables y dolientes también En tu Corazón Solo Hay Sitio en los Suburbios, Gente Común o la despedida final con Matxitxako. Una noche para el recuerdo musical.


Lugar: Kafe Antzokia (Bilbao)
Fecha del evento: 15 de enero de 2016
Texto: ruben

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