CHRISTINA ROSENVINGE en Nocturama

Horas antes de la cita Christina Rosenvinge hacía un guiño al público del Nocturama colgando en Facebook una fotografía en la que podíamos verla posando como una virgen, con una gran corona sobre su cabeza, en uno de los bares más castizos y populares de Sevilla, acompañada del siguiente texto: “En Sevilla todo es posible. Esta noche Nocturama El Ciclo. Mi cita favorita del verano”.

Y así fue, vimos a la cantautora madrileña muy cómoda sobre el escenario. Ofreció un concierto sobresaliente donde las canciones nuevas engarzaron perfectamente con las de sus discos anteriores, gracias a que muchas de ellas fueron revestidas con ese sonido eléctrico, y en ocasiones oscuro, que presenta “Lo nuestro”. Con este gran álbum Rosenvinge rompe cuatro años de silencio discográfico, y el alto nivel que muestra la mantiene como una de las figuras más importantes de la escena pop-rock española.

Con una de esas nuevas composiciones, la comprometida “Alguien tendrá la culpa”, abrió otra de las noches de Nocturama, que volvió a presentar una magnífica entrada, sobre todo si tenemos en cuenta los estragos que causa agosto en la capital andaluza. Hasta 8 canciones de “Lo nuestro” llegaron a sonar en el escenario ubicado en el patio del Monasterio de la Cartuja (el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo). La cantautora sólo dejó fuera del repertorio “Balada obscena” y “Liquen”. El resto del concierto, salvo el final, transitó únicamente por sus dos magníficos trabajos anteriores “Tu labio superior” y “La joven dolores”.
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A pesar de que una voz desde el público le pidió “Marinero de luces” para su bis, Christina no la “tenia preparada” y el tema elegido para abrir el final de concierto fue “Canción del eco”. Los sonidos acústicos de la grabación de estudio dejaron paso a la guitarra y bajo eléctricos, eliminando ese tono delicado de la versión del álbum del que según comentó en su última entrevista para Rockdelux, se le presupone por su voz e imagen, y del que trata de huir en su nuevo trabajo.

Tan a gusto se la vio en el escenario que, tras las súplicas del público se dirigió a su banda con un cómplice “¿Tocamos otra?”. De esta manera se sacó de la manga, como regalo final, su archiconocida “Voy en un coche”, no sin antes mostrar su predilección por la bicicleta y alabar la apuesta urbanística por este vehículo que Sevilla ha llevado a cabo a lo largo de la última década, en contrapunto con su ciudad de residencia, Madrid, donde los ciclistas están “a punto de morir”. Esta sorpresa final entusiasmó al público, que no paró de cantar y bailar una canción que es uno de los himnos más recordados de la primera etapa en solitario de la artista, cuya larga trayectoria forma parte de la banda sonora de más de una generación, tanto en España como Hispanoamérica.


Lugar: Nocturama (Sevilla)
Fecha del evento: 05 de agosto de 2015
Texto y fotografías: jmceca

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