MERCROMINA en Sevilla

Antes de que llegaran Mercromina ya teníamos unas voces susurrantes sobre el escenario, aplastadas por la potente batería y la distorsión de las guitarras. Blancanova se reconocen seguidores y herederos de Mercromina: «gran parte de la culpa de existamos como banda la tiene el grupo que viene a continuación”. Marina Gallardo, en primera fila entre el público, acudió para acercarles una trompeta y siguió atentamente el concierto, un tanto lastrado por los problemas de sonido.

Mercromina no tocaban en Sevilla desde 2005, el año en el que el grupo liderado por Joaquín Pascual se embarcó en su última gira de conciertos, tras entregarnos uno de sus mejores discos: Desde la montaña más alta (Subterfuge). Regresan diez años después, convertidos en un grupo de culto, fundamental para entender la escena independiente española. Las buenas sensaciones durante el concierto del Día de la Música del año pasado, en el que también se resucitaron bandas como Australian Blonde, Sexy Sadie o Los Fresones Rebeldes, y la propuesta del sello bajo en que han publicado todos sus discos, empujaron a Mercromina a esta nueva gira de conciertos que finalizará el próximo 3 de octubre en la sala Ocho y Medio de Madrid.

La historia de esta banda comienza cuando Fernando Alfaro (más tarde Chucho y Fernando Alfaro y los Alienistas) pone fin a la aventura de los tremendos Surfin´ Bichos, hoy considerados un eslabón perdido entre la música de los ochenta y el incipiente “indie” español que dominará la década siguiente. Joaquín Pascual, Carlos Cuevas y José Manuel Mora, que continuaron quedando para tocar, comenzaran un nuevo proyecto, al que se sumará Carlos Sánchez. La banda al completo se presentó el pasado viernes ante el público sevillano, pues a estos cuatro integrantes se suma Enrique Borrajeros, fichado como teclista cuando el grupo preparaba sus Canciones para andar por casa (Subterfuge, 1999) y que, precisamente, debutó por primera vez con ellos en Sevilla.

La expectación era máxima entre la multitud de incondicionales que esperaban volver a verlos sobre un escenario, y también entre los nuevos seguidores que no habían tenido la ocasión de verlos nunca en directo. Hacía una noche inusualmente fresca en los jardines del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), al otro lado del río Guadalquivir, el centro de operaciones del Nocturama, ese festival extendido que alegra los veranos de la capital andaluza, y en cuyo magnífico cartel de este año destaca sin duda el grupo que nos ocupa.

Para este reencuentro con su público han recuperado el repertorio que venían tocando en los últimos años. Como el propio Pascual ha comentado en alguna ocasión, hay canciones que el grupo nunca ha tocado en directo más allá de las gira de presentación del disco de turno. Este concierto, por tanto, ha estado exento de sorpresas en cuanto al setlist, similar al de sus últimos conciertos en el Primavera Sound o en el Sonorama de 2005. Centrado sobre todo en sus dos últimos discos, aquellos de los que más orgullosos se sienten, por suponer la culminación de un viaje tortuoso hacia un sonido más propio: Bingo (Subterfuge, 2002), el disco más experimental, del que finalmente no tocaron Caterpillar, una de sus piezas más arriesgadas, que ha sonado en otros conciertos de la gira; y el magnífico Desde la montaña más alta del mundo. El primero de sus discos Acrobacia, también destacó en el repertorio, quedando relegados Hulahop y Canciones de andar por casa, de los que, sin embargo, sonaron algunas de los temas más populares del grupo, con sorpresa incluida.

En esta ocasión las canciones no estuvieron adornadas por las proyecciones hechas por Dori & Grey para su gira. La primera en sonar en el Nocturama fue La gran aventura, grabada en 2005 con la colaboración de Fernando Alfaro en las voces, una canción en la que parece reflejarse la aventura emprendida por estos grandes músicos en sus proyectos sucesivos a lo largo de más de veinte años. Le siguieron Huracán, Lo que dicta el corazón, y Entrevista a un abducido, donde brilla, como durante todo el concierto el bajo de José Manuel Mora. Destacaron también, en los momentos más ruidosos, las distorsiones servidas por Carlos Sánchez, desde el principio entregado a las tablas, y a sus histriónicos slide, realizados con… ¡unas maracas!
Tocaron también El libro de oro de la congelación y Ciencia Ficción, una de las primeras canciones que hicieron y que ha marcado profundamente al grupo. Pascual la presentó diciendo que fue compuesta cuando tenía 30 años, hace ahora 20 años, y aprovechó para explicar lo mucho que están disfrutando este regreso a los escenarios, algo que quedó patente en su magnífico concierto en el Nocturama. Siguen teniendo el potente directo y la solvencia que los ha caracterizado a lo largo de su carrera.
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Continuaron con Fotos en la niebla, Cacharros de cocina y En un mundo tan pequeño, donde llegó una de las sorpresas de la noche, pues llamaron a Marina Gallardo para que subiera a cantar con ellos. Se trata de una de las canciones más redondas del grupo, grabada para su disco Hulahop con la preciosa voz Mari Ángeles Martínez, de la que poco más conocemos, y que ha sido interpretada por distintas artistas en directo, Irantzu Valencia (La buena vida) en el Día de la Música, o la propia hija de Joaquín Pascual, Ángela, en el concierto de la sala Joy Eslava.
Terminan el concierto poniéndose su vieja Chaqueta de pana, aunque tras los aplausos del público volverán a subir para los bises: Vals de ballenas y Evolution, pedida insistentemente por una parte del público durante todo el concierto.

La perspectiva, eso que nos explica tan bien J. Pascual en su último disco en solitario (La Frontera – Grabaciones en el Mar, 2012), nos permite comprender mejor, pasados diez años desde su separación, la importancia que ha tenido Mercromina en su carrera. La arrolladora personalidad creativa y el talento de Fernando Alfaro dominaba claramente Surfin´ Bichos, pero con Mercromina se inicia una lenta ascensión, paciente y esforzada, el sorprendente camino por el que Joaquín Pascual, que había permanecido en un segundo plano, se nos irá revelando como uno de los mejores compositores del pop español, continuando este viaje iniciático con Travolta y culminando con sus magníficos discos en solitario, donde los textos alcanzan un nivel que no ha logrado ninguno de sus compañeros de generación. Después de esta hazaña se entiende perfectamente que Joaquín Pascual, que ya está preparando nuevas canciones, haya dejado claro que esta reunión es sólo para una gira limitada, que tocan Chaqueta de pana, y el resto de grandes canciones de Mercromina, en un arrebato de nostalgia:

Descubrí al guardar la ropa de invierno
una antigua camisa.
Y pensé, por qué no me la vuelvo a poner para ser el que era.
Pero al fin la tiré porque estaba muy vieja, porque la vi muy vieja.
Y después de tirarla me dio pena no querer ser como era. Una pena de camisa, Joaquín Pascual. El ritmo de los acontecimientos (El genio equivocado, 2010)


Lugar: Centro Andaluz (Sevilla)
Fecha del evento: 31 de julio de 2015
Texto: David cedeño
Fotografías: jmceca

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