VIDA FESTIVAL 2015 (VIERNES)

El primer fin de semana de julio solamente lo puedo describir con una palabra: apoteósico. La segunda edición del Vida Festival se daba lugar los días 2, 3, 4 y 5 en tres espacios incomparables de la localidad costera de Vilanova: el Molí de Mar, la Masia d’en Cabanyes i el Moll d’en Ponent.

La fiesta presentación del primer día rememoraba el anterior Faraday Music Festival ocupando su mismo lugar. Aunque no tuve el placer de asistir por problemas técnicos, algún compañero se hizo cargo de ponerme los dientes largos mediante fotos. Así que debo hacer especial mención de la actuación de Hidrogenesse por sus peculiares vestimentas, a las que nos tienen acostumbrados, y sus letras divertidas a la vez que un poco inconexas que se te pegan durante toda la noche. Todo en un marco incomparable a escasos metros de la playa bajo la luz de las estrellas.

Llega el viernes, primer día del festival para muchos rezagados como yo, segundo día para otros. Lo primero que me encuentro al entrar al recinto de la Masia es un pasillo sinfín escoltado por árboles que casi tocan el cielo, y el cual parece que te conduce a otra dimensión. Efectivamente, el Vida 2015 te teletransporta a un mundo de ensueño formado por nubes que se iluminan a la noche, faros que se asemejan a la torre de Rapunzel, barcas de pescadores convertidas en escenarios, y todo un bosque engalanado con pequeñas luces. Las primeras horas del festival me las pasé boquiabierta y embobada con cada detalle que me encontraba a mi paso. Enhorabuena a la Organización por una estética tan cuidada.

Algunos conciertos se solapaban un poco, así que había que priorizar, y el elegido fue Xoel López. El gallego está en plena presentación de su nuevo disco Paramales. Un trabajo en el que podemos encontrar fusionadas influencias folclóricas de su paso por Latinoamérica, juegos de stereos o riffs de su etapa con Deluxe, sus habituales guitarras españolas, y todo acompañado con unas letras muy directas que parece que salen de lo más recóndito de Xoel. Los temas más disfrutados por el público fueron Tierra de su anterior disco Atlántico, y el nuevo single Todo lo que merezcas.

Los siguientes en mi agenda eran Grupo de Expertos Solynieve. Son el proyecto en paralelo del líder de los Planetas, Jota, y Manuel Ferrón, letrista para diferentes bandas de la escena española, entre ellas los mismos Planetas. Los demás componentes, entre ellos el bajista de Lori Meyers, Miguel López, tienen sus propias grupos, así que resulta un poco difícil ver a Solynieve en directo. Por eso mismo, no podía dejar pasar por alto esta oportunidad. El público se mostraba un poco tímido, quizá porque aún era de día, quizá porque aún no llevábamos suficientes cervezas encima. Pero con la canción de despedida La reina de Inglaterra de su EP Antiguo y nuevo, algunos incautos nos atrevimos a bailar.

Empieza a oscurecer y es el turno de Benjamin Clementine. Un chelo en primer plano es el encargado de abrir la actuación. Vemos seguidamente a Benjamin descalzo sobre el escenario junto a su piano, y ataviado con un abrigo largo sin ningún tipo de camiseta debajo. Alguien me chiva que el prodigio que tenemos enfrente era un vagabundo que fue descubierto por un cazatalentos. Me pongo a investigar, y efectivamente, Clementine, originario de Londres, discutió con su familia y a los 19 años se mudó a París, donde estuvo viviendo cuatro años en la calle. Se dedicaba a componer por el día, y actuar por la noche en algunos bares o incluso en la calle. A mí me llegó directamente al alma desde su primer suspiro. Debo calificar a Benjamin como un poeta que cuenta su historia con la voz más apasionada y profunda, acompañada de notas melodramáticas. Solo hay que escuchar temas como London o Cornerstone pertenecientes a su primer álbum At least for now.

Llega la primera indecisión, Joan Miquel Oliver o Pacosan. Era la única de la familia bloggera en discordia que quería corear “benzineres polsegoses” del mallorquín. Así que de tripas corazón, me dirigí al escenario La Cabana para descubrir por primera vez al trio catalán Pacosan. Afortunadamente, me enganché rápidamente a su psicodelia electrónica, la cual me recordó al grupo vasco Delorean, uno de mis grandes preferidos. Los temas que más me hicieron bailar fueron Space’s confes y Call Butzus de su último trabajo. Así que no me supo tan mal cuando fui al baño, y pude escuchar por un breve momento lo bien que se lo estaba pasando también el público del Oliver.

Nos dirigimos al escenario principal para encontrarnos con los americanos The War on Drugs. Son de estos grupos de rock que se lo toman tranquilamente para sacar álbumes: siete años y tres trabajos. Eso sí, cuando los escuchas, sabes que de allí saldrán canciones que pasaran a la historia. Como es el caso de Red eyes o Under the pressure. pertenecientes a su último trabajo Lost in the dream. Vió la luz el año pasado y ya ha sido declarado de los mejores álbumes del 2014 por Pitchfork, Uncut y Mondo Sonoro. Lost in the dream es un disco inspirado en los problemas personales de depresión, ansiedad y desamor sufridos por el cantante Granduciel los últimos años. Así que fuimos testigos del resurgir de esta banda.

Las bandas internacionales están muy bien, pero que quieres que te diga, yo soy de las míticas «grupis» que les gusta saberse la letra, y entonar los estribillos a los cuatro vientos. Así que nos fuimos corriendo a ver a los catalanes Nueva vulcano que vienen con su nuevo disco Novelería. El público corea a la perfección el single El mirlo, y todos bailamos dando pequeños saltitos los hits Te debo un baile y Dulce ácida de su anterior LP Peces de Colores. Representantes de la escena alternativa barcelonesa, proclaman unas letras muy personales que hablan de su ciudad, de sus reflexiones interiores y de sus inseguridades.

Un pequeño descanso para reponer fuerzas, comer algo, probar mezclas sorprendentes de bebidas espirituosas, y nos vamos directas al concierto de The Saurs. Mis compañeras son unas viejas amigas de la banda, así que me arrastran hasta la primera fila. No tardan en llegar canciones como Came to you oAin’t no deal, donde el público enloquece dando saltos y empujándose unos a otros, viéndome arrastrada de un lado a otro. Aquí llega uno de los mejores momentos de mi vida… Dispuesta a no dejarme avasallar ante la marabunta, me dispongo a saltar yo también contra uno de mis contrincantes. Éste, sin pensárselo dos veces, me levanta hasta el cielo infinito, y me veo pasando de unas manos a otras por encima de los asistentes. Oh yeah! El trío catalán está debutando con su primer LP llamado Thursday, y los podréis ver próximamente en el Low Festival de Benidorm. Eso sí, el que avisa no es traidor, algún que otro moratón y rasguño tengo de recuerdo de su enérgico directo al más puro estilo punk.

Últimas actuaciones de la noche y toca otra vez elegir: ¿dj Coco o Tigger & Woods? Lo siento Coco, pero en Barcelona te podemos ver siempre que queramos, y a los british con nombre de golfista no. El track más conocido de este dúo posiblemente sea Need your lovin, aunque también pude reconocer Don’t hesitate, y gracias a la maravillosa aplicación Shazam pude descubrir Gin Nation. Su álbum llamado Through the green es una muestra constante de loops, amenizados con influencias del disco y funk de los 80, y acompañados de coros fácilmente repetibles. Recuero irme a dormir flotando en una reminiscencia de colores aún en mis pupilas, y un sonido envolvente que te anima a dejarte llevar. Un buen broche para mi primer día de festival.


Lugar: El Molí de Mar (Vilanova)
Fecha del evento: 03 de julio de 2015
Texto: joanna

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