PINK TONES en Sevilla

Para los que no nacimos en la época y lugar adecuados, poder presenciar en vivo a las bandas más míticas del rock es una hazaña imposible en la mayoría de casos y en otros es simplemente algo bastante difícil (en caso de que esas bandas sigan en activo). Pero los años no pasan en balde para nadie. Tampoco para las estrellas de rock.

Bajo la premisa de ocupar este vacío surgen bandas tributo como los Pink Tones, que homenajean con gran acierto a los ya extintos (salvo mayúscula sorpresa) Pink Floyd.

La noche del viernes 10 de abril, nos citamos en la Sala Custom de Sevilla, para asistir a uno de sus espectáculos en los que nos transportan a la década de los 70.

Pocos minutos después de las 10 de la noche las luces empezaron a apuntar al escenario y la música comenzó a sonar. Los primeros acordes de bajo de “One of these days” empezaron a retumbar en el local, que ya estaba bastante bien ambientado de un público en su mayoría cercano a la mediana edad y que contemplaba con atención lo que ocurría en el escenario. Donde los músicos iban apareciendo uniéndose a la banda para completar la formación.

El in crescendo de la canción no hizo otra cosa sino aumentar la expectación que ya había sobre lo que ocurría en escena, cuando el batería del grupo se puso de pie para, con una voz diabólicamente distorsionada, decir aquellas míticas palabras de “one of these days I’m gonna cut you into little pieces” y la sala explotara en mil pedazos, nunca mejor dicho.

Con el público ya en el bolsillo, gracias a esa gran entrada, comenzaron un extenso repaso a “The Dark Side of the Moon” con “Breathe” y acto seguido con “Time”. Donde por primera vez hicieron acto de presencia las coristas de la banda demostrando con ello el alto grado de respeto existente hacia la obra original de Pink Floyd.

Como no sólo de “Dark Side” vive el hombre, continuaron con otro generoso repaso al álbum “Animals”, tocando de seguido y sin descanso los temas “Pigs on the wing”, “Dogs y Pigs (three different ones)”, demostrándonos la maestría de estos músicos multi-instrumentistas, cuando su cantante principal y guitarrista se puso delante del theremín y sacó de él extrañas melodías provenientes de otros mundos. Para volver de inmediato y sin demora con el lado oscuro de Pink floyd. “The great gig in the sky” fue la siguiente y las coristas levantaron al público que se rindió ante su poderoso trabajo vocal y aplaudió varias veces a lo largo de la canción.
pinktones_10042015_7
Entonces llegó el momento de “Money” y otro nuevo despliegue de destreza instrumental, esta vez con el saxofón y a cargo del segundo guitarrista del grupo. Acabando esta revisita al álbum con “Brain damage” y “Eclipse”.

Sin un minuto que perder, el concierto continuó con “High Hopes” y “Echoes”, que dieron paso al momento más especial de la noche, al menos para mí, ya que el cantante de Pink Tones se tomó un momento para comentarnos que ahora venía una interpretación completa del álbum “Wish you were here”. Tal y como prometieron se pusieron a ello con “Shine on you crazy diamond (I-V)”, que consiguió que el público extasiado se animara a cantar a coro y al unísono su famoso estribillo. La cosa fue a más en “Wish you were here” donde no hubo nadie que no estuviera cantando la canción al completo, transformando la atención y concentración inicial típica del público de rock progresivo en júbilo y en un dejarse llevar espontáneo y sin más. La cosa acabó tal y como empezó con la parte final de “Shine on you crazy diamond (VI-IX)” y un público disfrutando de la música y cantando a coro.

Y ahora sí, después de cerca de tres horas de actuación casi sin interrupción, los Pink tones se retiraron al backstage.

Ya a estas alturas estoy seguro de poder afirmar el alto grado de detalle y respeto con el que Pink Tones interpreta las composiciones originales de los míticos Pink Floyd. Un detalle y respeto además de entrega, nivel técnico y de calidad de sonido que les ha valido para alcanzar el estatus de banda tributo oficial, entre los fans de los Floyd.
pinktones_10042015_1
Por otro lado, estaba claro que no podían irse sin interpretar nada del probablemente más famoso y clásico de los discos de Pink Floyd: “The Wall”. Así, que como era de esperar, después de un breve, pero merecido descanso, el grupo volvió para regalarnos las tres partes (seguidas) de “Another brick on the Wall”, mientras que a un lado del escenario aparecía la figura del profesor de la película “El Muro” con los ojos saltones, iluminados y amenazantes. Lo que provocó, como era imaginable, la explosión del público que una vez más se vino arriba y ya no quiso abandonar más ese estado en lo que quedaba de concierto.

Tras esto, la banda fue abandonando el escenario otra vez, mientras el bajista cantaba la sencilla, triste y desgarradora “Goodbye cruel world”. Parecía el final perfecto, ya que tras la amarga canción de despedida todo el mundo pensaba que el concierto había tocado a su fin. Pero no, señores. Eso no fue todo, ya que la banda volvió para tocar unas desenfrenadas versiones de “Run like hell” y “Comfortably numb”.

Y esta vez sí, tras más de tres horas de éxtasis psicodélico setentero, la noche llegó a su fin, la banda se acercó al borde del escenario para despedirse y tras la foto de familia fuimos transportados en el tiempo de vuelta a la cruel realidad de 2015.


Lugar: Sala Custom (Sevilla)
Fecha del evento: 10 de abril de 2015
Texto: antonio-j
Fotografías: Ruben

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *